Derecho Ciudadano

Trump, un peligro en internet 

Por: María del Socorro Castañeda Díaz

 

Los tiempos de Internet son imprevisibles, no cabe duda. Empiezo esta colaboración con esta frase, porque en las últimas horas las y los mexicanos hemos presenciado un hecho que poco tiene de ortodoxo, pero sobre todo, no es la mejor manera de ejercer la diplomacia entre dos naciones vecinas. Lo peor es que el asunto hasta el momento ha pasado casi sin pena ni gloria.

Y es que justo en el Día Internacional del Multilateralismo y la Diplomacia para la paz, nos toca presenciar un episodio que no sé si la mayoría de las personas no entendió bien, o si le restó importancia porque ya pocos toman en serio al presidente de Estados Unidos. El caso es que la mañana de este miércoles 24 de abril, Donald Trump, a quien francamente sus asesores ya deberían quitarle el acceso a la red social Twitter, tuvo la ocurrencia de emitir un mensaje nada positivo para nuestra nación.

“Los soldados de México recientemente apuntaron con sus armas a nuestros soldados de la Guardia Nacional, probablemente como una táctica de desviación para los traficantes de drogas en la Frontera. ¡Mejor que no vuelva a pasar! Ahora estamos enviando SOLDADOS ARMADOS a la Frontera. ¡México no está haciendo lo suficiente para detener y hacer regresar!”

Así se pronunció en Twitter el presidente de la que dicen es la nación más poderosa del mundo. Sí, aunque cueste trabajo creerlo, esto hizo un jefe de Estado en una red social. ¿Amenazar? Pues esas mayúsculas de “soldados armados” dicen mucho, y obviamente su “¡Mejor que no vuelva a pasar!” es una clara advertencia de quién sabe qué terribles acciones que podría emprender a partir de lo que ocurre en la frontera. Eso, sin contar con la grave acusación referente a que los elementos del Ejército mexicano defienden a los narcotraficantes.

Donald Trump, un verdadero peligro en redes sociales de internet.

El tweet de Donald Trump podría, eventualmente, ser un ejemplo de lo que se ha dado por llamar “Diplomacia pública” y que tiene que ver directamente con el empleo de las Tecnologías de Información y Comunicación (TIC), especialmente Internet, para difundir mensajes que tienen que ver con la imagen exterior de los Estados, pero que, a diferencia de la actividad diplomática convencional, no tiene limitaciones, mucho menos cuando un mandatario desbocado y aparentemente colérico, se molesta al grado de amenazar con ejercer la fuerza.

Mal y de malas el señor Trump, aunque lo que no queda muy claro es el motivo por el que se alebresta así después de 11 días, porque en realidad lo que el señor menciona tuvo lugar el 13 de abril pasado, en algún punto de Clint, Texas, cuando los militares de ambas naciones tuvieron una discusión y al parecer uno de los soldados mexicanos le quitó el arma a un militar estadunidense. Por lo extraño del comportamiento del presidente del país vecino es que me atrevo a insistir sobre el hecho de que una de las mejores cosas que podrían sucederle es que le quiten la posibilidad de usar su cuenta de Twitter, que aunque es personal, en este momento es una especie de “arma virtual” de un líder mundial que no se caracteriza precisamente por su cordura y su prudencia.

Lo que resulta además digno de mencionar es la poca o nula capacidad de los asesores de Andrés Manuel López Obrador para informar a su jefe. No exagero al decir que el primer mandatario debería saber con lujo de detalles lo que ocurre en el mundo, pero con mayor razón aquello que tiene que ver con el país que gobierna. Pero resulta que en la mañanera, a la que tendría que acudir muy bien preparado, son los periodistas quienes tienen que informarle sobre lo que está pasando y que involucra directamente las relaciones con el vecino del norte.

Qué triste figura la de un presidente que no sabe lo que pasa, pero sobre todo, qué deficiente el trabajo de su vocero, Jesús Ramírez Cuevas, que muy a destiempo le pasa una hoja a López Obrador para que lea el tuitazo de su homólogo estadunidense.

Pero además, qué previsible la respuesta. Juro que antes de que empezara a hablar, comencé a decir en voz alta la que sabía que iba a ser su contestación: “no voy a caer en provocaciones”. Y bueno, la frase sucesiva fue también muy fácil de predecir, aunque hay que reconocer que por una vez el mandatario mexicano se dejó guiar por la prudencia y es necesario aplaudir que sencillamente dijera: “Lo más importante es decirle que no vamos a pelearnos, lo más importante es que haya una relación de respeto mutuo y de cooperación para el desarrollo, y así como nos hemos venido entendiendo durante varios meses, vamos a tener relaciones cordiales”.

Al menos con Trump, el de Macuspana no se engancha. Nada más eso faltaba, dirán algunos, pero nunca está demás decir que la única dosis de prudencia en el discurso del presidente de México es aplicada cuando se trata de las relaciones con su colega de Estados Unidos. Sin embargo, dado que en el pasado hemos tenido ocurrencias internacionales de todo tipo, como aquella histórica del “comes y te vas”, no hay que restarle mérito al modo en que nuestro mandatario se contiene. Siquiera con Trump resiste y no se pone a exigirle que nos devuelva el territorio que ahora es estadunidense y alguna vez fue nuestro. Digo, por aquello de que su memoria-fijación histórica le hace exigir en forma disparatada, como en el caso de las disculpas de España que por supuesto nunca van a llegar.

Como sea, la mañanera de este miércoles evidencia que, de alguna manera, a López Obrador no le están contando todo, que requiere informarse más y mejor y sobre todo, que debe tener mucho cuidado con lo que ignora, porque en una de esas, el deschavetado vecino puede darnos un susto.

Por otra parte, sería necesario hacer un análisis más profundo acerca del modo en que las personas públicas se relacionan a través de las redes sociales virtuales. Es preocupante pensar en que un mandatario tan importante se comporte así cuando utiliza Internet, en lugar de emplear los canales normales, decentes y prudentes que corresponden a un personaje de su nivel. En general sería interesante dedicar más tiempo a estudiar e incluso a autoevaluar el modo en que las personas, públicas o no, nos comportamos en la red, porque a decir verdad, Donald Trump no es el único que pierde los estribos y el problema es que en ocasiones, la violencia que empieza en la vida virtual puede convertirse en un problema que trasciende a la realidad y puede eventualmente tener consecuencias importantes.

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