Derecho Ciudadano

Por: Maria del Socorro Castañeda Díaz

¿Qué le pasa a Toluca?

 

Las personas que nacimos y crecimos en Toluca, la ciudad que alguna vez fuera llamada “bella” y rebautizada como “capital de altura”, sencillamente no podemos dar crédito a lo que está ocurriendo en nuestro municipio. Particularmente en los últimos días, las noticias nos dan a conocer hechos terribles que hasta hace poco estaban, desde nuestro punto de vista, lejos de nuestra realidad inmediata. En los 24 días que lleva el mes junio, han aparecido  en diversos puntos de Toluca ni más ni menos que los cadáveres de seis personas.

El pasado 11 de junio, el alcalde Juan Rodolfo Sánchez Gómez, aseguró que su prioridad es mejorar la seguridad en el municipio, y anunció que se implementarán medidas a corto y mediano plazo para solventar la lucha contra la delincuencia, como la compra de patrullas, equipo, integración de nuevos elementos y centros de vigilancia.

En verdad no dudo de la buena voluntad del presidente municipal. Soy sincera cuando digo que hasta ahora, me parece que su gestión ha sido atinada en la mayor parte de los rubros que reclaman atención.

Sin embargo, el tema de la seguridad pública es posiblemente uno de los más sensibles y con todo respeto, no se vislumbra una solución inmediata para un problema tan grave que, además, en la percepción de los ciudadanos parece todavía más serio, porque aunque la Dirección de Seguridad Pública Municipal se empeña en publicar en sus redes sociales algunas acciones que realiza “en cumplimiento a lo prometido” por Sánchez Gómez, las noticias parecen desmentir la eficiencia de la corporación.

La situación es grave, en verdad. No parece vislumbrarse una solución ni siquiera a mediano plazo. Por eso resulta sorprendente que las personas que integran el máximo órgano de gobierno del municipio, el Cabildo, se dediquen en sus sesiones a tratar temas a los que, si bien no hay que restar importancia, resultan mínimos en comparación con la situación que se percibe y que afecta a los miles de habitantes de la capital del Estado de México.

Y me referí en plural a las personas que tienen la responsabilidad de llevar las riendas del municipio, pero en realidad debo decir que esta vez estoy haciendo alusión a una de ellas, la décimo quinta regidora Paola Jiménez Hernández, quien francamente me parece que en la más reciente sesión cayó en un exceso (no sé si imperdonable) que refleja una gran necesidad de protagonismo y poca, pero muy poca preocupación verdadera por el bienestar de quienes habitamos este cada día más sufrido municipio.

Sesión de cabildo ¿o el show de Paola?

Resulta que la mujer, quien parecería que se empeña en que todo mundo sepa que es Maestra en Administración Pública, como si eso en verdad le sumara capacidades para ejercer su cargo, en la vigésima sesión de Cabildo, realizada el pasado 21 de junio, tuvo a bien reservar espacio no para uno o dos, sino para cuatro temas que desde su punto de vista son importantes. Y bueno, digamos que en términos generales lo son. El primero, tiene que ver con que se considere la iniciativa que refiere una modificación al Bando Municipal para que se sancionen conductas que tengan como fin “acosar, hostigar, emitir burlas, ofensas, palabras obscenas o de índole sexual, así como realizar actos de exhibicionismo en contra de las mujeres afectando su dignidad, libertad, integridad y derechos”. Esto, porque dice, “lo que creemos que es un piropo, a veces hasta da miedo”. De acuerdo, esa es también una forma de violencia. La propuesta no está mal, aunque tiene sus asegunes.

Otro de los puntos expuestos tuvo que ver con una propuesta de convenio entre ONU Mujeres y el Ayuntamiento de Toluca, que permitiría “prevenir, enfrentar y erradicar la violencia en contra de las mujeres”. En su tercer punto, la regidora se refirió a los derechos de la infancia, para que se turne a las comisiones pertinentes un plan de acción para combatir el trabajo infantil.

Tres temas importantes, sin duda, pero los trató casi de prisa, porque al parecer el cuarto era el más importante, y en éste habló de haber hecho la solicitud de tres cédulas profesionales, del director de Desarrollo Económico Luis Felipe García Chávez; del tesorero municipal, Eduardo Segura García y del director de Bienestar Social, Jorge Erick Coronel Contreras. Este último al parecer no está registrado ante la Dirección General de Profesiones y ella le habría solicitado la información al secretario del Ayuntamiento, Ricardo Moreno Bastida, sin recibir una respuesta favorable.

Entendámonos bien: la funcionaria tiene todo el derecho de solicitar lo que considere prudente y necesario, pero a lo que, con todo respeto, no tiene derecho, es a armar un terriblemente penoso sainete frente a todo el cuerpo edilicio, a amenazar al Secretario con irse porque así como él no la atendió, ella puede no escucharlo, y mucho menos parece una medida prudente evidenciar al director de Bienestar Social, que habría peregrinado por todo el Ayuntamiento para aclarar que su cédula profesional está en trámite.

Como diría el Divo de Juárez: pero… ¿qué necesidad? Ya de entrada, se antoja casi una obsesión de la regidora el tema de las profesiones, pero también es evidente que no tiene la menor consideración por el valioso tiempo de las demás personas, que tuvieron que soportar la discusión y las amenazas cuando en este municipio hay temas de verdadera urgencia que se deben tratar con más atención que su necesidad de reconocimiento como autoridad municipal. Un poquito más de conciencia de parte de la funcionaria por supuesto que no vendría nada mal, pero sobre todo: un mucho más de atención de todo el Ayuntamiento hacia la grave situación de inseguridad sería fundamental, porque hay zonas donde la vigilancia por parte de los elementos policiacos municipales es hasta excesiva y sin embargo, parece que ni estuvieran, por ejemplo en la Colonia Electricistas, donde hay tres patrullas cuidando la casa de la señora madre del director de Seguridad Pública Municipal, pero a unas cuantas cuadras se han registrado varios robos a casa habitación. Como podrá darse cuenta la regidora en cuestión, hay temas más serios e importantes que sus cuitas y los desaires que le hace el secretario del Ayuntamiento, pero todo parece indicar que nada le importa más que seguir siendo la protagonista de cada sesión de Cabildo, al igual que su compañero Adrián Chavarría, que habla cada que puede pero sólo por eso, porque puede. Pero esa es, sin duda, otra historia. Ojalá que nuestras autoridades municipales se dediquen a lo prioritario, a lo urgente, a lo indispensable, y dejen de ocuparse de banalidades que sólo tienen que ver con un duelo de egos que a nadie le hace bien.

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