HAY QUE DECIRLO!

Mario Alberto Falcón Correa              

 

+ Arma de doble filo la Consulta Popular

Como Presidente electo, Andrés Manuel López Obrador trata de establecer a la Consulta Popular como eje de sus políticas públicas y respaldar sus primas decisiones de gobierno.

Primero debemos establecer que, de acuerdo a la Constitución, la Consulta Ciudadana debe cubrir requisitos que no los reúnen los temas de López Obrador. Tampoco la metodología y el ente facultado para llevarla a cabo.

Dicho lo anterior, los Foros y Consultas puestos de moda por el Presidente electo y acelerados por sus operadores, tienen el propósito de legitimar el cumplimiento a sus promesas de campaña y aterrizar su personal forma de gobernar.

Recordemos que Andrés Manuel se comprometió con la CNTE a derogar la Reforma Educativa; con los integrantes del SME, a cancelar la Reforma Energética y con los “macheteros de Atenco” a cancelar el proyecto del Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México que lleva un 35 por ciento de avance.
La campaña terminó. Andrés Manuel cosechó un triunfo inesperado en su dimensión y, en gran parte, se lo debe a las promesas de combatir a la corrupción política; de acabar con el dispendio de los recursos públicos en exorbitantes sueldos, gastos suntuosos y canonjías inadmisibles en el ejercicio público.
Pero además, obtuvo el furioso respaldo de la tercera edad que verá duplicada su mesada; las becas a jóvenes sin empleo ni estudio; apoyos directos a familias indígenas y crecimiento económico al doble del actual.

EL AEROPUERTO ES EL GRAN RETO

López Obrador no aceptará que se equivocó en la promesa de cancelar el proyecto aeroportuario y menos admitirá que fue engañado por Javier Jiménez Spriú con la alternativa de hacerlo en la base militar de Santa Lucía.

La salida, muy al estilo del político tabasqueño, fue primero un “dictamen” sobre el proyecto, que muy pocos entienden y nadie lo respalda.
El balón lo traslada a los Colegios de Ingenieros a los que comprometió en una reunión a revisar ese «dictamen” y emitir una opinión.
Finalmente la cereza del pastel con una serie de foros en los que nadie sabe como participar y finalmente, la aprobación o desaprobación de la gente.
Muy convencido, López Obrador insiste en consultar a la gente. Dice que se debe escuchar al pueblo. Afirma que es sabio y sabrá definir el tema, cuando son unos cuantos técnicos y profesionales que tienen voz autorizada.

Los sofismas de que “el pueblo no se equivoca” son irreales. Tan se equivoca el pueblo que hace más de tres mil años, cuando el Procurador Poncio Pilatos consulto a la masa, crucificaron a Cristo.

Y se equivoca por ignorancia y por la manipulación de que es objeto.

PELIGROSA INCERTIDUMBRE

Hay dos opciones sobre la mesa acerca del aeropuerto: Continuar con el avanzado proyecto en el Lago de Texcoco o construir dos pistas en la Base Militar de Santa Lucía y conservar el Aeropuerto Benito Juárez.

En Texcoco, que tiene avanzado un 30% la obra, se han invertido más de 60 mil millones de pesos; hay otros 120 mil millones más que están comprometidos.
Cancelarlo costaría 100 mil millones de pesos, según Javier Jiménez Espriú, Si se continúa el proyecto, los costos de mantenimiento serían más altos. La Base Militar de Santa Lucía tiene la ventaja de que sale más barato, pero el inconveniente de tener operaciones separadas implicaría costos más altos e incomodidad para los pasajeros.

El anuncio hecho por el Presidente electo, en el sentido de que la decisión definitiva sobre el nuevo aeropuerto emanará de una consulta popular, a realizarse a finales de octubre, confirma la incertidumbre en la que se mueve.

En el extranjero siguen con lupa los vaivenes de la megaobra. Las primeras reacciones son negativas. El grupo Eurasia, líder mundial en consultoría sobre riesgos políticos, ya sacó un primer reporte sobre el tema.

Dice que el anuncio de AMLO representa un riesgo significativo para el futuro del Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México, pero que también es una indicación de cómo López Obrador conducirá su administración.

LOS RADICALES TOMAN DISTANCIA

La decisión de López Obrador de buscar el respaldo popular a una decisión que no está dispuesto a tomar por “cuestiones de imagen”, comenzó a calar en las organizaciones extremistas que le aplaudieron la idea de la cancelación del aeropuerto.

Los famosos “macheteros de Atenco” que el propio Andrés Manuel apapachó cuando fue Jefe de Gobierno del Distrito Federal, aplaudieron a rabiar con el anuncio de cancelación de las obras en Texcoco.

Aunque el área de ubicación del nuevo aeropuerto está fuera de los dominios de Ignacio del Valle, líder y fundador del Frente por la Defensa de la Tierra, su beligerancia ciega los lleva a participar en todo acto contra el poder gubernamental, pero ahora, con la consulta popular anunciada, se han rebelado.

América del Valle, hija de Ignacio y heredera de los macheteros, exige a López Obrador cancelar el proyecto del aeropuerto como lo prometió.
Además, se queja públicamente de que les han negado la audiencia solicitada con el Presidente electo.

Este distanciamiento público de los militantes del Frente con López Obrador, por supuesto incumplimiento de promesas de campaña es a lo que teme el Presidente electo y su paracaídas es la consulta popular que lo relevaría de culpas y lo engrandecería como “demócrata”-

Y todo lo que viene, tendrá esa misma línea de populismo.

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