Visión Puntual

Por: José Contreras Contreras

País de cuatro partidos

 

En la revisión de los “daños” causados por el llamado “Tsunami López Obrador” aparece un asunto que verdaderamente me da mucha alegría y debería ser motivo de fiesta para este país, el cual durante muchos ha tenido que cargar en los hombros la pesada carga del exceso de partidos políticos que todos los mexicanos que pagamos impuestos mantenemos de una forma u otra. Resulta que, gracias a los resultados electorales del pasado domingo, podríamos quedarnos con solamente cuatro partidos, el resto está en peligro de extinción.

Parece mentira, pero es cierto, pues de acuerdo con los resultados electorales preliminares serían únicamente cuatro institutos políticos los que tendrían viabilidad para seguir adelante en las futuras contiendas electorales, mientras que el resto estarían condenados a desaparecer.

Roberto Duque, académico de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), explicó ayer en un video que en pocas horas se hizo viral en internet, que, de acuerdo con la Ley General de Partidos Políticos, vigente en la República Mexicana, solamente aquellos institutos que superaron el 3 por ciento de la votación válida emitida en cada una de las tres elecciones federales: Presidente de la República, senadores y diputados federales, tiene derecho a registro nacional, el resto deben extinguirse.

Es obvio que todavía falta que el Instituto Nacional Electoral ofrezca los resultados definitivos de la elección constitucional del domingo 1 de julio, lo cual saldrá como resultado de los cómputos que se llevan a cabo en todo el país, por lo que seguramente esos resultados todavía tardarán un rato en llegar, sobre todo si se toma en cuenta que hay elecciones verdaderamente empantanadas, como la del estado de Puebla, donde prefirieron agarrarse a trancazos en lugar de acatar el voto popular depositado en la urnas.

Sin embargo, Roberto Duque recordó que el Artículo 94 de la Ley General de Partidos Políticos, en su inciso B, establece que es causa de pérdida de registro de un partido político “no obtener en la elección ordinaria inmediata anterior, por lo menos el tres por ciento de la votación válida emitida en alguna de las elecciones para diputados, senadores o Presidente de la República”.

Con los datos que arrojó el Programa de Resultados Electorales Preliminares (PREP), los únicos cuatro partidos que salvarían su registro y seguirían activos por lo menos en los próximos tres años sería: el Movimiento de Regeneración Nacional (Morena) que arrasó el domingo 1 de julio y sumó 45.7 por ciento de los votos válidos en la elección presidencial; el Partido Acción Nacional (PAN) que obtuvo 18.40 por ciento de los sufragios; el Partido Revolucionario Institucional con 13.9 por ciento de los votos, y el Partido del Trabajo con 6.05 por ciento en la elección presidencial.

Los partidos políticos que no alcanzaron mínimo el 3 por ciento en la elección presidencial, y por lo tanto desaparecerían son: el Partido de la Revolución Democrática (PRD) que sumó solo el 2.96 por ciento de los votos válidos; el Partido Verde Ecologista de México que llegó al 1.86 por ciento de sufragios en la elección presidencial; Movimiento Ciudadano que se quedó con 1.83 por ciento de votos; Nueva Alianza que obtuvo 1.11 por ciento de la votación presidencial, y Encuentro Social que quedó en último lugar con 2.77 por ciento.

De tal forma, una vez que se tengan los resultados definitivos de la elección, este país bien podría quedarse únicamente con cuatro partidos políticos, el resto podría desaparecer, si se aplica la ley de manera estricta, porque si se hacen concesiones o las autoridades electorales permiten que se caiga en el juego de la “interpretación” de la Ley de Partidos Políticos, bien podrían salvar al resto de satélites, perdón, partiditos políticos que hemos tenido que mantener los mexicanos con nuestros impuestos.

El único partido político que está en plenas posibilidades de salvarse de esa “quema” es el de la Revolución Democrática, o más bien lo que queda de éste, pues no hay que olvidar que en términos reales el PRD se desinfló cuando fue víctima de la migración que se registró para crear el ahora hegemónico partido político del Movimiento de Regeneración Nacional.

Pero al PRD le faltan unos cuantos votos para salvar la vida, y seguramente podrían rescatarlos en los cómputos distritales que se llevan a cabo, con el propósito de mantenerse vivos y buscar recuperarse de la debacle en la que también cayeron tanto por su mediano trabajo electoral como por la errática decisión de formar el llamado “Frente” con el PAN y Movimiento Ciudadano, en el cual evidentemente fueron los que menos ganaron.

Habrá que esperar primero a que se resuelva el escrutinio de votos en todo el país, sobre todo en aquellos puntos donde todavía hay diferencias significativas que no permiten el avance del proceso de cómputo, insisto, como Puebla, donde todavía no se ponen de acuerdo de quién ganó, si Morena o Acción Nacional, este último a través de la esposa del gobernador.

Después seguramente se pasará a las decisiones de los órganos electorales e incluso a los tribunales, pues los partidos en extinción seguramente recurrirán a los tribunales para tratar de combatir la propia ley electoral y tratar de seguir viviendo a expensas de la llamadas prerrogativas que los partidos políticos reciben y que de ellas viven miles de “políticos” que no saben hacer otra cosa más de cobrar.

Bien podríamos estarnos despidiendo de institutos políticos como Nueva Alianza, creado ex profeso por la profesora Elba Ester Gordillo Morales para llevar al terreno de la política su poderío sindical; Encuentro Social que no es otra cosa más que la expresión política de la cúpula de la iglesia cristiana; el Verde Ecologista de México que pasó de “empresa familiar” a “marca” que explotaron unos cuantos para negociar con el PRI posiciones, presupuestos y canonjías, y Movimiento Ciudadano, esa rara organización política que desde hace décadas depende de un solo hombre y cuya militancia tiene varios años de estar integrada en torno del ahora casi Presidente Electo, Andrés Manuel López Obrador, por lo que el cascarón que queda ha sido rentado a todas las causas, desde el PAN hasta el PRD, nunca como un buen aliado, sino más bien como rémora electoral.

Esto puede ser muy bueno para México, país al que le hacen falta escuelas, hospitales, centros de atención a toxicómanos, casas de la tercera edad, pero la verdad partidos políticos en realidad le están sobrando y significan una pesada carga presupuestal que bien podríamos quitarnos de encima. Incluso le haría bien al nuevo régimen emanado de Morena, que ya no tendría por qué mantener esa carga presupuestal llamada partidos políticos, que poco aportan, pero sí cobran mucho.

 

Limpia en el PRI mexiquense

 

La limpia comenzó en el Comité Directivo Estatal del Partido Revolucionario Institucional del Estado de México. Las horas de Ernesto Nemer Álvarez como presidente estatal y de Efrén Rojas Dávila como secretario general están contadas, a pesar de que el hermetismo impera y hasta el cierre de esta columna de forma oficial nadie quiso decir nada.

Ya son muchos los tiradores al puesto de presidente estatal del PRI, a pesar de que el reto parece mayúsculo en la circunstancia política que arrojó la elección del pasado domingo 1 de julio.

No se trata de una tarea sencilla esa de intentar revivir un muerto como quedó el Revolucionario Institucional con una caída de 150 por ciento en su votación estatal, donde fue arrasado en presidencias municipales y diputaciones locales, y cuando su aportación al objetivo nacional de la candidatura de José Antonio Meade fue prácticamente de cero.

Es un momento terriblemente complicado para quien se saque la “rifa del tigre” y sea designado como nuevo presidente de lo que quedó del PRI mexiquense, pero, a pesar de todo lo malo, no faltan “animados” que quieran asumir ese reto, por más complicado que parezca.

Uno de ellos, quizá el más visto en las últimas horas, es Juan Pedro García Martínez, líder de la organización identificada como Más Fortalecimiento Partidista (+FP), que no es otra cosa que una estructura política que se creó hace poco más de un año para impulsar la candidatura del ahora gobernador del Estado de México, Alfredo del Mazo Maza, quien en ese momento no contaba bien a bien con el apoyo del priismo, pues estaba en ciernes una división de puntos de vista acerca de quién debía ser el candidato a gobernador.

Por ello, un grupo de leales al proyecto de Alfredo del Mazo Maza se le ocurrió crear esa estructura conocida como +FP, y de forma paralela al PRI mexiquense se puso a hacer lo que se necesitaba en ese momento, un respaldo político-social para impulsar la candidatura del ahora gobernador mexiquense.

Juan Pedro García Martínez demostró entonces que era capaz no solamente de conjuntar liderazgos y crear estructura política, incluso más fuerte que la del PRI, de ahí el resultado primero fue la candidatura de Alfredo del Mazo, y después el triunfo electoral.

Como puede observarse García Martínez ya es un cartucho probado, pero no quemado, por lo que bien podría echarse mano de esa experiencia para intentar volver a echar a andar la maquinaria priista que quedó afectada, pero no liquidada y mucho menos sepultada, como algunos intentan verla.

Por mientras, ayer jueves se llevó a cabo una reunión de alto nivel en el Comité Directivo Estatal del PRI, a puerta cerrada, incluso dicen algunos que ahí participaron que a la entrada les quitaron celulares y todo elemento con el que alguien pudiera grabar lo que ahí ocurrió.

También hicieron trascender que se trató de un “mea culpa” que comenzó por el propio Ernesto Nemer, quien por lo menos tuvo el valor necesario para asumir toda la responsabilidad del resultado electoral del 1 de julio.

Nos comentaron también que no presentó en la mesa su renuncia como dirigente estatal, pero Nemer Álvarez se externó frases que denotan el fin de su gestión al frente del PRI mexiquense, como “todo tiene un principio y un final”, o algo así como “hicimos lo que nos tocaba durante nuestra gestión”, lo que evidencia que la misma está llegando a su fin.

Nadie sabe bien a bien cuándo se tomen las decisiones y se lleve a cabo el relevo en el PRI mexiquense, mucho menos si la teoría de la llegada de Juan Pedro García Martínez sea firme, pues hay que reconocer que quizás delante de él haya una larga fila de liderazgos tradicionales a la espera de ejercer esa posición.

Nombres sobran, se habla de Miguel Sámano Peralta, actual presidente de la Junta de Coordinación Política de la Cámara de Diputados local, pero también se maneja nuevamente el nombre de Ana Lilia Herrera Anzaldo como una mujer que bien podría llegar a poner orden en el partido político. Ya lo hizo una vez y no estaría descabellada la idea de una nueva oportunidad para intentar el rescate priista.

Lo único cierto es que el cambio en la dirigencia estatal del PRI se realizará en las próximas horas, y dicen, los que saben, que si no se ha llevado a cabo es porque el Presidente de la República, Enrique Peña Nieto, no ha dado un sí definitivo al prospecto para ocupar el cargo, por lo que habrá que esperar que los consensos surjan y las aguas tomen su nivel para que el ajuste se concrete. Hagan sus apuestas.

 

La última y nos vamos…

 

Este viernes concluye el periodo escolar 2017-2018, con lo que se cierra un ciclo más en el complicado sistema educativo mexiquense, el cual fue todavía más difícil por los temblores del 19 de septiembre del año anterior, cuando decenas de escuelas se afectaron en menor o mayor medida.

A pesar de las versiones oficiales, son decenas de docentes que de forma abierta o anónima, incluso a través de redes sociales, han expuesto que la rehabilitación de espacios educativos no ha concluido y que el ciclo escolar lo terminaron muchos en pésimas condiciones de infraestructura, unos incluso atendiendo a los alumnos en casas de campaña o en aulas temporales en las que obviamente no se cuenta con las condiciones óptimas para el desempeño de la labor docente.

Cerrar el ciclo escolar debe ser visto como un gran logro, no de las autoridades educativas y mucho menos de las que tienen qué ver con la obra pública, porque es un hecho que no fueron capaces de cumplir con el reto de la reconstrucción, en el cual se planteó que la infraestructura educativa tenía prioridad.

Sin embargo, bien o mal se cerrará el difícil ciclo escolar, y ojalá que haya la voluntad política para aprovechar el periodo vacacional y trabajar en las obras que hacen falta para poner de pie, de forma digna, las escuelas que fueron afectadas por el sismo del 19 de septiembre.

En tanto, hay que felicitar de corazón a cientos de maestras y maestros que hicieron un esfuerzo mayor para educar a los niños y jóvenes en circunstancias tan complicadas como las que les tocó vivir este periodo educativo, a los niños por su esfuerzo y a los padres por el valor que le pusieron en una situación tan difícil.

Creo que estamos en deuda con ellos, con los maestros, padres de familia y alumnos que todavía trabajan en escuelas que técnicamente no están en condiciones para la función educativa, por lo que hay que hacer un llamado respetuoso a la autoridad legítimamente constituida a remediar esta situación que no puede ni debe mantenerse para el próximo ciclo escolar que comenzará en agosto. ¿O no?

 

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