Visión Puntual

Por: José Contreras Contreras

¿Y la cultura?

 

Uno de los aspectos donde las cosas no han avanzado durante la actual administración estatal es la cultura, rubro prácticamente olvidado que incluso se mezcló con el deporte como un área de esas donde el chiste es estar y cobrar, sin importar lo que se haga por mejorar.

Por ello, Marcela González Salas, actual secretaria de Cultura y Deporte del Estado de México, es otra de las que aparecen en la larga lista de servidores públicos que bien podrían dejar de pertenecer al gabinete de gobierno de Alfredo del Mazo Maza por falta de resultados.

Marcela González Salas es otra más de las víctimas del temblor del 19 de septiembre del 2017, pues solamente habían pasado tres días de la toma de posesión del nuevo gabinete estatal cuando la tierra se cimbró y puso al descubierto una gran carga de ineficiencia y falta de pericia para enfrentar un reto del tamaño de la reconstrucción.

A Marcela González Salas se le responsabilizó desde el 19 de septiembre del 2017 de la atención de todos aquellos inmuebles considerados como patrimonio cultural del Estado de México, lo que va desde iglesias que datan del siglo 16 hasta museos y otros sitios de valor histórico que dañó el sismo.

Hasta donde se habló sobre este tema, se levantó un padrón de afectaciones en coordinación con el Instituto Nacional Antropología e Historia (INAH), instancia federal responsable de la preservación de todo aquello que es considerado como patrimonio de los mexicanos, la cual también, por cierto, es la única que tiene las facultades para determinar qué se hace para restaurar un inmueble de ese tipo.

Marcela González Salas, nulos resultados en cultura y deporte del Estado de México.

Es decir, en este país, por lejano que sea el punto donde se encuentre un monumento o inmueble de carácter histórico, debe ser el INAH el que diga si se le puede restaurar y cómo hacerlo, lo que burocratiza ese trámite y, por lo mismo, retrasa la posibilidad de éxito en ese rubro, pues también hay que decir que el INAH tiene centralizada esa facultad pero su capacidad de respuesta es poco más que cero, pues carece del personal suficiente como para hacer frente a un reto de ese tipo.

Eso ocurrió en el Estado de México, donde se supone que hay más de 3 mil inmuebles con valor histórico afectados por el sismo del año anterior, y el INAH no tiene ni 15 personas con capacidad profesional y técnica para siquiera visitarlos y ver qué es lo que hay que hacer para recuperarlos, además de que obviamente para eso se necesitan recursos, muchos recursos, los cuales nunca han podido aterrizar en el Estado de México desde el gobierno federal.

Hasta donde la misma Marcela González Salas comentó en una conferencia de prensa en la que el tema principal no era, por cierto, el patrimonio cultural de esta entidad, se sabe que ya hay un padrón de daños del sismo, pero las obras de reparación se pusieron en marcha solamente “para la foto” pero las mismas se suspendieron unos días después porque la realidad es que no había dinero para eso, y a la fecha sigue sin haber dinero para esos fines culturales.

Entonces, en la lista de evaluación de las actividades gubernamentales el trabajo de González Salas está en entredicho, y si bien hay factores externos que han frenado su labor, pues como ya se explicó no es quien tiene la última palabra a la hora de definir qué se hace y qué no se hace para la restauración de los inmuebles dañados por los sismos, lo cierto es que a ese asunto no se le ha dado el seguimiento adecuado y mucho menos se reportan resultados concretos en ese objetivo.

No se necesita ser un genio ni mucho menos ir muy lejos para observar que lo hecho, o más bien dicho, lo no hecho por Marcela González Salas está ahí y salta a la vista, y quien lo dude puede ir a darse una vuelta por Tenango del Valle, Calimaya o Rayón, donde hay varias iglesias que todavía no pueden abrir puertas a los feligreses porque se caen a pedazos y siguen esperando respuesta para su reparación.

Pero el asunto del sismo no es el único incumplido por la titular de Cultura y Deporte del Estado de México, hay también un problema mayor en cuanto a la preservación del patrimonio cultural de esta entidad, el cual extrañamente ha ido desapareciendo de forma misteriosa.

Para quien dude de este hecho, bien puede realizar una inspección en la llamada Casa de Visitas del Conjunto SEDAGRO, inmueble que las administraciones anteriores de esta entidad utilizaron sistemáticamente como salón para la realización de eventos importantes, reuniones de la Conferencia Nacional de Gobernadores, por ejemplo, y hasta para la Cumbre de Jefes de Estado en la que se involucraron los presidentes de México, Canadá y los Estados Unidos.

Para ese tipo de eventos el inmueble de vistió de gala y sus muros se abarrotaron de obras de arte, principalmente pinturas, de autores como José María Velasco, el paisajista mexiquense, o el adoptado Luis Nishizawa. Durante muchos años ese fue el mejor lugar para exponer ese tipo de obras, las cuales, sin explicación alguna, fueron desapareciendo poco a poco y sustituidas por copias burdas de las mismas.

Nadie sabe dónde fueron a parar esas obras. Los mal pensados de siempre aseguran que esos cuadros dejaron de ser patrimonio estatal para convertirse en patrimonio personal de ex funcionarios públicos mexiquenses, algunos de ellos convertidos actualmente en funcionarios federales y otros más a punto de rendir protesta en el Senado de la República y en la Cámara de Diputados del país.

Alguna vez se le cuestionó a la titular de Cultura y Deporte del Estado de México sobre este delicado asunto, y solamente atinó a responder: “no sé de eso, déjenme checar y luego les comento”. Pero seguimos esperando que nos comente, o, mejor aún, que se rinda un informe serio y formal de dónde están esas obras de arte y, si es cierto que alguien dispuso de ellas para llevárselas a su casa, pues que se proceda legalmente en su contra, porque aquí y en China eso se llama robo, lo que no puede permitirse en ningún sentido, mucho menos cuando se trata del patrimonio cultural de los mexiquenses.

En el otro ámbito de su competencia Marcela González Salas tampoco tiene mucho qué decir, sobre todo cuando se observan los resultados obtenidos por los atletas del Estado de México en las últimas competencias de renombre nacional e internacional.

Salvo los casos de los llamados “garbanzos de a libra”, quienes evidentemente han obtenido triunfos relevantes más por mérito personal que por lo institucional, la realidad es que el deporte mexiquense fue rebasado desde hace más de un año por los representativos de Jalisco, Nuevo León, Chihuahua o Sonora, entidades donde ese asunto sí se tomó muy en serio, le han invertido y hoy obtienen el fruto de ese esfuerzo.

Al Estado de México le quedan hoy algunas representaciones dignas de algunos atletas que compiten por el Estado de México pero que en realidad no son producto de ningún programa de desarrollo de talentos atribuible a la autoridad estatal, como es el caso de los clavadistas a los que tanto se presume, pero que en realidad son obra del programa sostenido que en ese sector ha llevado a cabo el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), cuyas instalaciones deportivas están en Lomas Verdes, municipio de Naucalpan de Juárez, Estado de México, pero que bien podrían operar en cualquier otra entidad del país, sin problema alguno.

Lo mismo ocurre con otros marchistas, como los desarrollados por el programa municipal de Chimalhuacán, el cual por cierto ha recibido más apoyo de la organización política y social Antorcha Campesina que de la Secretaría de Cultura y Deporte del Estado de México.

Lamentablemente en la Dirección del Deporte de esa dependencia insisten en adjudicarse medallas que no son suyas, pues las pocas que han caído para la entidad son la culminación de procesos de formación que se iniciaron en otras administraciones, e incluso en otras dependencias, como la misma Universidad Autónoma del Estado de México, donde el ex rector Jorge Olvera le apostó, y en serio, a la formación de talentos deportivos, lo cual a estas fechas está dando resultados.

Esa es la verdad del sector Cultura y Deporte en el Estado de México, razón por la que pronto, quizás antes del 1 de septiembre, podría registrarse un cambio de mando, pues el equipo técnico asesor que rodea al mandatario mexiquense sí comprende que los buenos resultados en esas materias, además de dar satisfacciones a los mexiquenses, ubican a la entidad en un sector privilegiado en el ámbito de la competitividad, lo que todo gobierno inteligente puede aprovechar como detonador social, lo cual, en el primer año de la administración mexiquense no ha ocurrido.

 

Morena no es una sola

 

Hace varios meses comentamos en este mismo espacio sobre la formación del Movimiento de Regeneración Nacional que encabeza Andrés Manuel López Obrador, hoy virtual presidente electo de todos los mexicanos.

Reflexionamos entonces de qué pasaría si alguna vez, como hoy ya ocurre, Morena fuera algo más que un movimiento social y político con ganas de arribar al poder público, y esto por la forma en que éste surgió, de la nada, a raíz de la voluntad y aspiraciones políticas de un solo hombre al que le costaron más de 18 años llegar a la cumbre del presidencialismo mexicano.

Morena siempre ha sido Andrés Manuel López Obrador, desde el principio de los tiempos se trató de un movimiento político y social aglutinado por un solo hombre, en torno al cual se fueron agregando político de todo tipo y de orígenes muy distintos, lo que hoy comienza a hacer crisis aún y cuando todavía no asumen realmente el poder al que el voto popular los llevó el pasado 1 de julio.

Hasta el momento López Obrador ha sido capaz de dar el manotazo a tiempo cuando alguien comienza a salirse del redil absolutista de esa fuerza política confeccionada por un solo hombre, y así las cosas se llevaron a buen término, por ejemplo, en el proceso interno de selección de candidatos a cargos de elección popular, lo que, al menos en el Estado de México, estuvo a punto de desbordarse y se logró controlar a tiempo precisamente gracias a un “estate quieto” del máximo jerarca de Morena.

Pero ya después de la elección y de cara a la integración de la próxima Legislatura del Estado de México, en la que el Movimiento de Regeneración Nacional será mayoría, ya las cosas comienzan nuevamente a descontrolarse, debido a que no se trata de una fuerza política uniforme, como lo son PRI o PAN, por ejemplo, y más bien es un conglomerado de migrantes de diferentes colores, ideologías y partidos que ahora tratarán de convivir en el poder, poder que, por cierto, envilece a los hombres y causa siempre enfrentamientos por el control.

Eso es lo que está pasando ya en lo que será la próxima bancada del Movimiento de Regeneración Nacional en la Legislatura del Estado de México, donde los que se sienten con el poder intentan imponerse y hacer parecer como sus lacayos al resto de quienes serán diputados, quienes, por cierto, tienen el mismo tamaño, el mismo cargo, y por lo menos deberían tener el mismo respeto de sus pares. Pero no es así.

Hay un grupo, el proveniente del Partido de la Revolución Democrática que encabezó desde el principio el texcocano Higinio Martínez Miranda, que será Senador de la República, que intenta apoderarse del control político de la bancada mayoritaria de la próxima Legislatura, lo que obviamente no tiene muy contentos a otros que no pertenecen a ese grupúsculo conocido como Grupo de Acción Política (GAP).

El GAP busca imponer a Maurilio Hernández González como coordinador de la mayoritaria fracción parlamentaria que tendrá Morena en la próxima Legislatura mexiquense, pero hay quienes no lo aceptan, sobre todo por sentir el asunto como una imposición más de Higinio Martínez Miranda y la camarilla de texcocanos que le rodean.

Max Correa, aquel que entregó la Central Cardenista Campesina a las órdenes de Morena y Andrés Manuel López Obrador, busca también que le paguen aquel “favorcito” haciéndolo coordinador de los diputados de Morena, lo cual tampoco es muy aceptado por el resto de quienes serán legisladores en el Estado de México.

Daniel Serrano, la oposición en la oposición. Rechazo a imposiciones.

Un tercer bloque lo conforman aquellos que se creen más cercanos a López Obrador pero que su fuerza real está en la Junta Nacional del ahora partido dominante, a quienes encabeza Daniel Serrano, todavía Secretario de Asuntos Electorales del Comité Ejecutivo de Morena.

Serrano y por lo menos cinco legisladores más han hecho pública su oposición a lo que califican como “abierta imposición” de Higinio Martínez, Delfina Gómez Álvarez y el propio Maurilio Hernández González, a quienes se les ocurrió la “brillante” idea de proponer incluso un “Reglamento” interno para la fracción legislativa, lo cual no era otra cosa más allá que la aceptación tácita de obediencia al grupo texcocano no solamente para determinar quién los coordinará, sino, a partir de eso, establecer cómo, cuándo, a qué hora y de qué podrían hablar los diputados morenistas.

Daniel Serrano pertenece al denominado grupo de los “pensantes” de Morena, no es solamente morenista puro, muy allegado a López Obrador y a la actual presidenta nacional de ese instituto político, sino un sujeto muy capaz que por sí mismo podría arrasar ideológica y políticamente a cualquiera que proponga el GAP para encabezar a los más de 40 diputados que tendrá Morena en la próxima Legislatura mexiquense.

Serrano no se va a dejar, eso es un hecho, y cada vez son más los próximos diputados mexiquenses que se están sumando a esta puja por el control de esa fracción parlamentaria donde se repartirá el poder en su más amplia expresión, ya que serán ellos seguramente los que presidan las más importantes comisiones legislativas, lo que los hará acreedores a una serie de gratificaciones económicas extraordinarias y pleitesías palaciegas de esas que solamente ocurren en el Palacio del Poder Legislativo del Estado de México, porque ahí todos son importantes, todos ganan bien, todos son poderosos, pero hay unos más poderosos que otros, y de eso se trata precisamente esa batalla en la que se han trinchado ya los próximos diputados morenistas.

Le voy a Serrano, no por otra cosa, sino porque su capacidad intelectual le acredita, aunque el viejo Maurilio arrastra el colmillo en eso de la negociación política, y en el actual escenario eso es lo que más le convendría al titular del Ejecutivo estatal, un cómodo enlace legislativo, muy distinto a lo radicar que a veces se comporta Serrano, como en la pasada distribución de candidaturas, donde hizo y deshizo a su antojo y nunca se dobló para concertar con nadie.

 

La verdad del Tren Interurbano México-Toluca

 

Más de uno amaneció muy “nervioso” ayer lunes, luego de darse a conocer que el próximo secretario de Comunicaciones y Transportes de este país, Javier Jiménez Espriú, anunció que el proyecto del Tren Interurbano México-Toluca será sometido también a una revisión escrupulosa, dado que temen que por ahí se estén fugando muchos millones de pesos en la actual administración federal.

Gerardo Ruiz Esparza, principal responsable de esa que supuestamente sería la máxima obra de infraestructura del país en el gobierno de Enrique Peña Nieto, es el principal señalado de lo que a todas luces parece un proyecto irregular que costaría 3 pesos, luego 9, luego 15 y ahora ya supera los 10 mil millones de pesos, como barril sin fondos, porque por más que se le invierte no se avanza y mucho menos se concreta.

Gerardo Ruiz Esparza, en la mira por la obra del Tren Interubano México-Toluca.

Se supone que el primer tramo del Tren Interurbano sería probado en situación real antes de julio de 2018, lo que no ocurrió, y tampoco se le ve muchas posibilidades de que ocurra antes del primero de diciembre, cuando Andrés Manuel López Obrador asuma la Presidencia de la República.

Lo que desea evitar el próximo gobierno federal es que el día de mañana se le vayan a colgar “milagritos” a López Obrador de las cuentas alegres y pagos pendientes que esa obra registra, de las cuales, parece, el único bien enterado es precisamente Gerardo Ruiz Esparza y quienes lo rodean, porque bien a bien no existe transparencia en el proyecto.

Al inicio de esa obra se dijo que la Secretaría de Comunicaciones y Transportes publicaría en su página oficial de internet un reporte bimestral de los avances técnicos, físicos y financieros de la obra, lo que no ocurrió más que en los primeros dos bimestres, y mientras que las cuentas se comenzaron a enrarecer, tanto en tiempos como en montos, “alguien” decidió que era mejor mantener el vacío en la información antes que “quemarse” ante la sociedad.

Sin embargo, lo que es un hecho es que detrás de la obra del Tren Interurbano México-Toluca se ocultan muchas cosas, no todas buenas, y si éstas salen al aire, seguramente habrá varios que saldrán “chamuscados”, pues las malas decisiones y las cuentas irregulares tienen nombre y apellido, y cando éstas se expongan, habrá más de un mexiquense que sin lugar a dudas quedará evidenciado, y no de muy buena forma. ¿O no?

 

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