Visión Puntual

Por: José Contreras Contreras

Premio a la incapacidad

 

Don Ernesto Nemer Álvarez no solamente dejará la presidencia estatal del Partido Revolucionario Institucional, como lo deseaba desde incluso antes del 1 de julio, sino que recibirá como premio por su “destacada” labor al frente del instituto político, el nada despreciable nombramiento de coordinador de los diputados federales priistas del Estado de México.

Esto demuestra que hay quienes se caen para arriba y que más vale buenas relaciones y amarres que capacidad en el desempeño de las funciones y responsabilidades que le han sido conferidas.

Lo que demuestra que hubo quien sí le creyó el cuento que recientemente presentó ante el titular del Ejecutivo estatal y el secretario General de Gobierno, Alejandro Ozuna Rivero, de que el Estado de México fue el que más votos aportó al Revolucionario Institucional en la frustrada elección del primero domingo de julio.

Premiarán la «brillante» actuación de Ernesto Némer Álvarez como presidente estatal del PRI.

No se necesita ser matemático ni mucho menos sabio para adivinar que el Estado de México sería, de cualquier forma, el estado que más votos aportada a la causa del Revolucionario Institucional, aún en las peores condiciones electorales, como ocurrió, pues se trata simplemente de la entidad del país con la Lista Nominal de Electorales más grande de la nación, por lo tanto aquí no podrían levantarse dos o tres votos, aquí todo se trata de miles, de cifras de tres ceros, en el menor de los casos, y, por lo tanto, hasta un osito de felpa sentado en el sillón de la presidencia estatal del PRI podría aportar esos resultados.

Eso no es ninguna novedad y mucho menos algo que haya que agradecer al todavía presidente interino del Comité Directivo Estatal del PRI, pues de lo que se trataba no era de ver si el Estado de México era la entidad que más votos aportaba a la elección federal, en términos de sumatoria, sino que lo que se buscaba era ganar en cada uno de los 125 municipios, los distritos locales, los distritos federales y con ello, entonces sí, dar un resultado total contundente, por arriba de los 3 millones de votos, como era la meta inicial.

Alguien le debió explicar a don Ernesto Némer Álvarez de qué se trataba en esta ocasión la elección, no de sumar muchos votos a la federal, sino de ganar las locales y, a partir de ello, entonces sí hacer una gran aportación de votos a la meta federal, con lo que, sin lugar a dudas, José Antonio Meade hubiera quedado por lo menos en segundo lugar y no en la vergonzosa tercera posición de la elección presidencial.

Pero, parece, que sí hubo quién se la compro y quién se tragó ese cuento que más que otra cosa parece un gran argumento para decir que sí se hicieron las cosas, que sí se operó como se debía, y que sí se invirtió el dinero que se recibió para las actividades proselitistas, aunque quienes fueron candidatos del PRI, la mayoría perdedores, a cargos de elección popular, pues aseguran que esos recursos nunca llegaron a donde tenía que ser.

El caso es que hay quien sí cree que Ernesto Némer Álvarez hizo un buen papel al frente del PRI mexiquense, que, como tal, debe recibir una gran recompensa, como lo será coordinar a la representación priista mexiquense en el Congreso de la Unión, donde, por cierto, no solo los mexiquenses, sino los priistas en general, serán algo así como una “manchita” tricolor en medio de un escenario tapizado de guinda.

Ahora veremos de qué es capaz Némer Álvarez, sobre todo en un escenario poco favorable para que el PRI se convierta en el fiel de la balanza política que será tan importante a partir de diciembre, cuando López Obrador, quien, por cierto, este miércoles será ungido como Presidente Electo, podrá hacer y deshacer, dado que tendrá mayoría contundente para arrasar en cualquier decisión con la que pretenda modificar las estructuras políticas de este país para emprender su proyecto.

Esperemos que en esta nueva oportunidad política que la vida le ofrecerá al todavía presidente estatal del PRI aporte un poco más que todo lo mucho que quedó a deber a su paso por la oficina principal del CDE del PRI, y que por lo menos contribuya a la negociación política, cosa que es evidente que tiene rato que no se le da mucho, sobre todo como lo demostró al cerrar ojos y oídos ante tanto reclamo que se registró cuando impuso candidatos en varios municipios mexiquenses, por ejemplo en Ocoyoacac, donde su ex estrella de telenovelas, Eduardo Capetillo, demostró que era peor político que cantante, torero y actor, en lo cual por cierto jamás destacó tampoco.

Las cosas no serán fáciles. Némer llegará a la Cámara de Diputados federal siendo “coordinador” de un grupúsculo apenas representativo de legisladores priistas, en su mayoría emanados de la “magia” de la representación proporcional, y casi ninguno verdaderamente triunfador en una elección en la que no cosecharon más que las migajas que les tiró al piso el Movimiento de Regeneración Nacional.

Que haya suerte, pues, en el próximo cargo para Némer Álvarez, porque la va a necesitar, y de lo que haga en buena medida también dependerá cómo le vaya a ir al Estado de México, porque inútiles o como hayan sido, pero la verdad es que la representación priista en el Congreso federal siempre fue la que más y mejor abogó porque el Estado de México recibiera beneficios especiales en la integración de los presupuestos, cosa que difícilmente ocurrirá en esta ocasión, dado que con un coordinador con esa “gran” capacidad de negociación y con unos cuantos diputados priistas, seguramente las huestes de Andrés Manuel López Obrador les darán un “estate quieto” en cuento intenten gritar por más recursos.

Esto evidentemente permite prever que el presupuesto federal para el próximo año, para el caso del Estado de México, sea el más acotado de la historia, lo que representará un problema más para la actual administración estatal, de lo cual puede que mucha responsabilidad tenga precisamente Némer Álvarez.

 

¿La traición también paga?

 

Por supuesto que la salida de Némer Álvarez de la presidencia estatal del Partido Revolucionario Institucional supondrá una nueva designación a ese mismo cargo. Ya son muchos los que han levantado la mano, así como con ganas de que alguien importante los voltee a ver y les diga, buen, vas.

Uno más de los apuntados se llama Pablo Basáñez García, quien en los últimos días anda más movido que un trompo con tal de que se acuerden de él y de que le crean que es un probable “candidato” a dirigir lo que quedó del PRI mexiquense.

Esperemos que quien toma ese tipo de decisiones se acuerde que la maestra Delfina Gómez Álvarez, ahora senadora electa, cuando fue candidata a la gubernatura del Estado de México dijo abiertamente que Pablo Basáñez García le ayudó a operar en su campaña en el municipio de Tlalnepantla y otros circunvecinos.

De eso hay pruebas, no es un chisme. Sobran fotografías previas a eventos de campaña de la profesora Gómez Álvarez en las que aparece Basáñez García muy activo, organizando todo, hasta animando a grupos de vecinos de Tlalnepantla que él mismo incorporó al entonces naciente Movimiento de Regeneración Nacional.

Pablo Basáñez, las traiciones se pagan, ¿o se premian?

Ahora ya nada más falta que lo niegue, que diga que andaba en esas lides como quien anda de paseo. Pero no, no creo que haya alguien tan inocente como para creerle. Se trata de uno de muchos casos de traidores que tiene el Partido Revolucionario Institucional, de esos precisamente que lo llevaron a la abrumadora derrota del 1 de julio, de esos muchos que están buenos para recibir, pero no para dar.

Sin embargo, como el cinismo es lo suyo, pues ahora incluso aspira Pablo Basáñez a que le den “premio de lealtad” y lo dejen dirigir al PRI mexiquense, quizá con la intención de terminar de entregárselo a quienes comandan Morena, con los cuales ha hecho tan buenas relaciones en el pasado reciente y con quienes seguramente podría convivir muy bien en eso de la “correlación de fuerzas”.

Como Basáñez hay muchos más que tienen ganas de encabezar al PRI mexiquense, pero en realidad hay pocos como él, sobre todo con esa capacidad de “olvido”, pues quizá también olvidó cuántas veces jugó en contra en su natal Tlalnepantla, sobre todo cuando no le permitieron imponer sucesor, y cuando más recientemente aspiró a regresar a un segundo periodo como candidato a esa presidencia municipal.

En fin, el chiste es que el señor Pablo Basáñez se cree con derechos, aspira al cargo de presidente del Comité Directivo Estatal del PRI, y busca desesperadamente todos los apoyos posibles para cumplir su capricho, aunque quienes saben de eso aseguran que tiene más posibilidades una tortuga de ganarle una carrera de 100 metros a una liebre. ¿Será?

 

La rasurada a Morena

 

Quien pensaba que el “sistema” se iba a quedar con los brazos cruzados siendo una minoría en el Congreso local, pues lógicamente se equivocó. En el Tribunal Electoral se cocina a fuego lento el dictamen para responder a las demandas interpuestas en contra de la evidente “sobre-representación” que el Movimiento de Regeneración Nacional podría tener en la próxima Legislatura.

La proyección más loca es quitarle a Morena 10 de los diputados que supuestamente ya se le asignaron de representación proporcional, no tanto por la sobre representación, sino porque encontraron por ahí un “detallito” consistente en que los candidatos debieron ser propuestos por el Partido Encuentro Social y uno que otro por el Partido del Trabajo, que eran a quienes les correspondía proponerlos en los distritos que así se fijaron en el convenio de la alianza.

Morena podría perder 10, 5 o tres diputados.

Eso, en algunos casos como Naucalpan, con Patricia Durán, entonces candidata a la presidencia municipal, lo resolvieron fácil, simplemente “renunciando” a Morena, partido al cual tampoco pertenecían, dándose de alta en el partido que correspondía, en ese caso el PT, y santo remedio.

Pero parece que en el caso de las diputaciones no se hizo así, simplemente se dejaron los registros como estaban, por lo que en términos reales no se cumplió con el convenio de coalición de esos partidos políticos y ahora existe la posibilidad de que esas diputaciones de representación proporcional se le retiren a Morena y se asignen a otros partidos políticos, comenzando por el PRI, efectivamente.

De ser así, el Revolucionario Institucional recompondrá su situación en la próxima Legislatura local y podría sumarse 10 diputados más, 5 de acuerdo con la segunda propuesta de dictamen, o por lo menos tres, en una tercera opción que sería la menos favorable para el tricolor pero que no por ello dejaría de convenirles.

Se trata de una estrategia jurídica muy bien planteada por el Revolucionario Institucional, dicen que obra del todavía Secretario Efrén Rojas Dávila, quien observó ese resquicio legal y puso en marcha la estrategia legal para ir a tribunales a entablar la controversia y buscar rescatar esos espacios en el Poder Legislativo que tanto bien le harían eventualmente a la posición gubernamental.

De hecho, el escenario es tan favorable que si el PRI levanta esas curules plurinominales por esta vía legal, y logra amarrar por ahí unos diputados del Partido Encuentro Social que quedarán huérfanos en unos días más, una vez que desaparezca oficialmente ese partido político, bien podría armar una bancada respetable que si bien no será mayoría sí tendría un peso específico y podría convertirse en un factor de gobernabilidad muy importantes para el Ejecutivo mexiquense.

La decisión vendrá en unas horas más, por lo que es necesario a estar atentos hasta dónde llegará la decisión, qué es lo que vendrá como reacción del Movimiento de Regeneración Nacional, donde tampoco se cree que se vayan a quedar con los brazos cruzados, y todo esto de qué manera impactará específicamente la conformación de la próxima Legislatura.

 

La última y nos vamos…

 

Este día recibirá la constancia como Presidente Electo el señor licenciado Andrés Manuel López Obrador, lo cual no deja de ser un hecho histórico importante, pues la llegada por primera vez en México de un personaje vinculado con la izquierda al máximo cargo del poder público será algo de destacar.

A López Obrador le costó 18 años, o quizás más, conquistar una elección como la del pasado 1 de julio para hacerse del derecho de ocupar la llamada silla presidencial, honor reservado a unos cuantos, lamentablemente la mayoría de los últimos que lo lograron no fue para hacer un papel muy destacado.

Si le va bien a él, nos irá bien a todos. ¿O no?

Jamás he comulgado con las formas de hacer política del señor López Obrador, sigo sin creer en sus posiciones. Sin embargo, creo que todos los mexicanos estamos obligados a asumir con responsabilidad este momento, a ser partícipes en esta oportunidad de cambio de rumbo que bien podría ser de beneficio para todos.

En lo personal hago votos por estar equivocado, deseo fervientemente que en unos meses más, quizá en un año, pueda decir abiertamente que viví equivocado, que realmente él era la panacea, como lo consideran muchos, que era digno de confianza, como lo demostraron millones de mexicanos en las urnas en la más reciente elección presidencial.

Escuché decir muchas veces a un gran político mexicano que si al Presidente de la República le va bien, nos irá bien a todos los mexicanos, y eso es precisamente lo que más deseo.

Con toda humildad deseo que le vaya muy bien al señor Andrés Manuel López Obrador, que le dé la razón a esos muchos que confiaron en él, en su instituto político que creó ex profeso para ganar la Presidencia de la República, y en todo eso que rodeó su larga trayectoria política hasta llegar a esta valiosa oportunidad que la vida le presenta para hacer algo bueno a favor de todos los mexicanos.

Que quienes le rodean se pongan a la altura de las circunstancias y demuestren que en realidad están junto a López Obrador más allá de la conveniencia, que están ahí porque creen en él, porque están dispuestos a hacer realidad sus postulados que hasta ahora no han dejado de ser buenos propósitos, porque si todos ellos hacen las cosas como nos lo ha prometido el propio próximo Presidente de la República Mexicana, me parece que nos puede ir mejor.

Hay que ver las cosas en positivo, y como tal hay que dar un gran voto de confianza y esperar que la ruta que él establezca sea la correcta. En lo personal opino que peor de lo que hasta el momento nos ha ido ya no es posible, por lo que todo lo que se haga a favor de este país creo que nos caerá muy bien.

No soy de los que creyeron que este país se iba a desmoronar si ganaba López Obrador, no ha ocurrido hasta el momento y ni creo que pase. Mucho le voy a agradecer, a título personal y por mi familia, si es capaz de hacer las cosas bien, si nos hace el favor de cumplir con por lo menos la mitad de lo que comprometió en los últimos 18 años.

De corazón deseo que la suya sea la mejor administración federal del último siglo, eso sería maravilloso para todos. En caso contrario, además de sufrir todos los efectos negativos, pues por lo menos tendré una nueva oportunidad de decir: se los advertí. ¿O no?

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