Visión Puntual

Por: José Contreras Contreras

Renovación partidaria

 

En los próximos 30 días, tres de los más importantes partidos políticos que operan en la entidad se sujetarán a un proceso de renovación de sus dirigencias, en todos los casos la ley los obliga, pero, más allá, las circunstancias los obligan a llevar a cabo ese proceso.

Partidos políticos en reestructuración en el Estado de México.

A excepción del Movimiento de Regeneración Nacional (Morena), nadie puede negar que el resto de los partidos políticos que existen en el país terminaron francamente muy vapuleados después de la elección coincidente del pasado 1 de julio.

Las circunstancias en las que se dio la elección federal y en varios estados del país hizo que la gran mayoría de los institutos políticos quedaran francamente desarticulados. Nadie, solo Morena, se puede decir bien servido con los resultados electorales, el resto, francamente rescataron “moronas” del pastel y han tenido que conformarse con pasar a la hilera de los prácticamente inexistentes.

No todos los casos son iguales, porque cada instituto político entró al proceso electoral en condiciones específicas y el resultado que cada uno obtuvo debe entenderse de cara a esa situación, por lo que hoy intentaremos un análisis de qué fue lo que pasó a los tres principales y cuál debiera ser el rumbo a seguir si buscan resurgir para dar nuevamente batalla, ahora en un panorama político-electoral totalmente distinto al que existía antes del 1 de julio del 2018.

 

Partido Revolucionario Institucional

 

Comenzaré por el PRI porque nadie puede hacer a un lado su importancia política, pues a pesar de la derrota sigue ocupando la titularidad del Poder Ejecutivo del Estado de México, con Alfredo del Mazo Maza, y sigue siendo el instituto político de mayor infraestructura comprobada, a pesar de su disminución en cuanto a resultados en la pasada contienda.

Pues ahí las cosas están francamente mal. El PRI es un partido acostumbrado a ganar, nunca antes se vio en una situación como la que hoy atraviesa, pues a pesar de la derrota a nivel federal del año 2000, cuando Vicente Fox ganó la Presidencia de la República, pues ni entonces se vio tan disminuido en su principal madriguera: el Estado de México.

Para el priismo nacional el Estado de México es prioridad, pues nadie puede olvidar la cantidad de votos que existen en la entidad mexiquense, por lo que desde aquí se ganaron una y otra vez elecciones a nivel federal y el PRI entonces se mantenía como principal fuerza política del país, no obstante haber perdido el Poder Ejecutivo del país.

Ernesto Nemer Álvarez se va por la puerta trasera del PRI mexiquense.

El PRI no está muerto en el Estado de México, pero sí está muy minado, pues aun antes de la elección del 1 de julio había francamente un divorcio entre la militancia y la dirigencia, lo cual nunca antes había ocurrido, lo que llevó a una serie de traiciones o simples alejamientos de las estructuras partidistas hacia su partido y por supuesto hacia los candidatos propuestos, la mayoría de ellos “clavados” a fuerza, lo que empeoró la situación.

Cientos de expresiones de inconformidad se presentaron antes de las elecciones de julio, no solamente en contra de los candidatos impuestos, sino por la forma en que se trató a la militancia, el abuso de autoridad con el que se registraron los procesos internos de selección, que en realidad ni siquiera existieron, y mucho menos oídos abiertos a por lo menos oír la voz de quienes por décadas sostuvieron a ese instituto político en las tareas proselitistas.

Eso no mejoró después del 1 de julio, por el contrario, hasta el miércoles su presidente estatal, Ernesto Nemer Álvarez dio la cara, y no lo hizo precisamente ante la militancia, sino frente a los representantes de los medios de comunicación, con una actitud altiva y esquiva, como tratándose de defender. Como si los reporteros o los mismos medios de comunicación para los cuales trabajan le hubieran hecho algo malo, como si los periodistas fuéramos responsables de lo mal que le fue al PRI en la pasada contienda partidista.

Pero, de malas o no, el señor Nemer Álvarez ya dijo que en unos días más se irá del Comité Directivo Estatal del PRI, lo que abre la puerta a un proceso de renovación que tendría que dar como resultado específico la posibilidad de relevar a una clase política en destierro para recuperar al partido con la participación de las nuevas generaciones y con todo el apoyo de los más experimentados, de aquellos que llevan décadas militando y trabajando a favor del tricolor.

Hasta el momento obviamente no se sabe ni cuándo ni cómo será la renovación del PRI mexiquense, pero por lo trascendido se supone que la próxima noticia se podría convocar al Consejo Político Estatal y ahí mismo hacer el proceso de sustitución, el cual pudiera darse mediante una dirigencia sustituta –¿otra vez?—para, si el tiempo lo permite, desarrollar un proceso más formal por ahí de mediados del mes de octubre.

¿Candidatos? No, bueno, de eso sobra. En cada priista del Estado de México podría haber un aspirante legítimo a dirigir su instituto político, aunque como están las cosas también habría que revisar las circunstancias sobre personajes clave que ya han levantado la mano y otros que se mantienen más discretos pero que les cuesta mucho trabajo ocultar sus legítimas instituciones de ir a la presidencia estatal del PRI.

La lluvia de nombres es interminable, y lo único que al respecto voy a señalar es que evidentemente se necesita alguien diferente a lo que hasta hoy han conocido los priistas, quizá algo más separado de la clase gobernante y más ligado a la militancia misma.

¿El proceso? Bueno, hay voces como la de Cuauhtémoc García Ortega, presidente del Grupo Político Estado de México, que abiertamente se pronuncia a favor de una elección totalmente abierta y participativa en la que todo el que quiera se inscriba como aspirante, que se haga una especie de campaña entre la militancia, y que al final del día voten abiertamente, con voto libre y secreto, para que de esa manera se decida quién debe ser nombrado ahora presidente y secretario general, sin importar el género, solo es el nombre del cargo.

Sin embargo, la verdad es que me parece demasiado ambicioso aspirar a que el PRI verdaderamente se democratice de esa manera, no es un partido político acostumbrado a ese tipo de rutas, más bien ahí la costumbre es el dedazo, la imposición, el señalar aquí está tu presidente y te aguantas, por eso precisamente les va como les va en los últimos tiempos.

Los priistas de antaño le llaman “disciplina partidista”. Yo en lo personal tengo más de cuatro décadas de considerar que eso es una simple sumisión de quienes se acostumbraron a actuar como parte de un rebaño en el que el pastor siempre les debe definir a dónde y por dónde van. Aunque se equivoque.

Veremos ahora cuál es la ruta, cuál es la forma, cómo serán los tiempos, porque si alguien cree que es posible alcanzar resultados diferentes haciendo siempre lo mismo, pues se equivoca. Para que las cosas cambien es evidente que debe hacerse todo de manera distinta.

No soy de los que creen en el cambio de nombre, de denominación, de siglas. Esos en realidad son cambios externos, simple maquillaje. Lo que verdaderamente requiere el PRI es un cambio de fondo, de esencia, de las formas de hacer las cosas, pasar de un partido que opera a favor del gobierno vía la sociedad, a uno que trabaje para la sociedad y su labor se refleje en la transformación positiva de los gobiernos, sin importar de qué siglas hayan emanado esas autoridades.

 

El eclipsado Sol Azteca

 

El Partido de la Revolución Democrática está inmerso en uno de sus peores momentos. Además de quedarse con las sobras electorales en la coalición Por el Estado de México al Frente, que hizo con el Partido Acción Nacional en el pasado proceso electoral, persisten sus conflictos internos y los abusos de un dirigente que parece estar aferrado a no dejar pasar a nadie más para seguir disfrutando de las mieles del poder.

Omar Ortega Álvarez, todavía presidente estatal del PRD es un tipo que no le ha hecho nada bien a ese instituto político. Primero llegó a la presidencia prácticamente en un “abordaje” de esos estilo piratas del Caribe que no dejó contento a nadie, luego se metió en la idea de la coalición derecha-izquierda que nadie comprendió hacia dónde quería que los llevara, pero lo peor quizá fue su actitud entreguista y sumisa que hizo que al PRD le tocara lo peor de la mentada coalición PRD-PAN-Movimiento Ciudadano.

Ortega Álvarez dejó que el PAN se sirviera con la cuchara grande, en los mejores distritos y municipios, con los mejores candidatos, y donde Acción Nacional sabía que tenía un relativo factor positivo de posibilidades para ganar algo en una elección que se sabía que no dejaría mucho al resto, pues la tendencia era francamente absolutista a favor del Movimiento de Regeneración Nacional.

Omr Ortega Álvarez se aferra a la dirigencia estatal del PRD.

Lo único que le preocupó al dirigente mexiquense del PRD fue asegurar su perpetuación en el espectro político, vía la lista de candidatos plurinominales a diputados locales, donde sabía perfectamente que, por muy mal que le fuera al PRD, él entraría directo a los beneficios de mantenerse vigente. Y así fue. Dicen amigos perredistas que en el PRD el único que no perdió fue precisamente Omar Ortega Álvarez, no porque haya ganado algo bueno en las urnas, sino porque él ya tenía garantizado el triunfo de su causa, la personal, aun antes de realizarse las elecciones, lo que lo puso a salvo de la “quema”, pues sabe perfectamente que aunque se vea obligado a dejar la cómoda posición como presidente estatal de ese instituto político, podrá seguir viviendo cómodamente a costa del erario público como diputado local.

En el colmo del descaro, Omar Ortega Álvarez manipuló las cosas para que sus propios cuates lo designaran como “coordinador” de los diputados del PRD en la Cámara de Diputados local, lo que al final de cuentas resultó más ridículo si se toma en cuenta que solamente se “coordina” a él mismo y otro ilustre diputado, con el cual, por cierto, tampoco se ve que se lleve muy bien, al menos eso dejaron ver en la primera sesión solemne del primer periodo ordinario de sesiones que se desahogó el miércoles.

Lo peor es que el proceso de renovación de la dirigencia estatal del PRD parece que pasará por tribunales, pues ya hay un buen sector de perredistas que exigen la salida de Omar Ortega Álvarez de esa posición, mientras evidentemente él y sus incondicionales se aferran a no soltar la ubre de la que tanto han mamado.

Por lo tanto, se prevé una batalla, primero política y luego legal, para tratar de convencer al perredista de dejar la dirigencia estatal y dar cauce a un proceso de renovación que le permita al partido político intentar salir del bache en el que el mismo Omar Ortega Álvarez los sumió.

 

Azul despintadito

 

En el Partido Acción Nacional las cosas no están mucho mejor. Simplemente hoy se lamben las heridas de un proceso electoral y estatal del que no salieron nada bien librados. Lo que hizo Ricardo Anaya para arrebatar la candidatura presidencial le costó mucho a su partido político, y el PAN mexiquense no es ninguna isla que pueda mantenerse al margen de esa situación.

Por el contrario, la verdad es que Víctor Hugo Sondón Saavedra, actual dirigente del albiazul en el Estado de México trató por todos los medios de mantener protegido a su instituto político de la “quema” nacional, e incluso puede decirse que se vio hábil a la hora de repartir el pastel en la misma mesa con el PRD y Movimiento Ciudadano.

Sin embargo, la circunstancia nacional le ganó a la estatal y los resultados tampoco pueden considerarse como los mejores de su historia para Acción Nacional, por lo que es impostergable también dar una sacudida a esa estructura que le permita rehacerse, recuperarse y relanzarse si desea ´ser algo más que comparsa en la elección de dentro de tres años, donde debe comenzar a recuperar lo perdido y prepararse nuevamente para la contienda nacional en busca de la Presidencia de la República.

Jorge Inzunza Armas hace los amarres necesarios para dirigir al PAN mexiquense.

Se supone que en el PAN mexiquense ya hay un acuerdo a favor de Jorge Inzunza Armas como próximo presidente estatal, lo que no es descabellado pues él es parte del mismo grupo político que actualmente domina al PAN en esta entidad, lo que sería algo así como un cambio de estafeta pero dentro del mismo equipo, para dar continuidad al proyecto político.

Si así se dan las cosas, quizá el PAN sea el que mejor librado pueda salir de los procesos de renovación partidista, pues ni se van a pelear todos contra todos ni mucho menos van a tener que dirimir su situación en tribunales electorales de tipo federal y estatal.

El más visible aspirante, Jorge Izunza Armas, es muy capaz, quizá uno de los mejores operadores políticos que quedan en el PAN mexiquense, por lo que no está lejos la posibilidad de una recuperación integral que haga volver a los muchos militantes que se fueron incluso antes de comenzar la aventura de la coalición con el PRD.

Lo único que necesita el PAN mexiquense actualmente es una mejor comunicación al interior y al exterior de su estructura, porque puede que la dirigencia trabaje bien, pero nadie se entera. Lo que le urge al próximo dirigente estatal de Acción Nacional es reconfigurar su capacidad de hacerse oír por su militancia, por su ex militancia, y por quien sea que guste sumarse a esa causa.

 

La última y nos vamos…

 

Tan pronto terminó la sesión solemne de inicio del primer periodo ordinario de sesiones en la Cámara de Diputados, se puso en marcha la primera gran “grilla” entre los diputados, ésta referente a la repartición de comisiones y comités al interior de la nueva Legislatura, que es precisamente donde está el verdadero trabajo político y, hay que decirlo, las ganancias económicas.

Las comisiones legislativas reportan a cada diputado un ingreso económico adicional al ya de por sí buen salario que devengan, por lo que nadie quiere quedar fuera de esa posibilidad.

Azucena Cisneros Coss, la más abocada para dirigir el Comité de Comunicación Social de la LX Legislatura.

Como en todo buen pleito, el que tiene más saliva traga más pinole, y por supuesto que en este momento la ventaja plena es para los diputados del Movimiento de Regeneración Nacional, quienes, puede usted estar seguro, se quedarán con las mejores posiciones y por ahí le dejarán algo bueno al PRI, una que otra “sobrina” al PAN y al PRD lo harán lo más de lado posible, porque aunque ambos partidos políticos se dicen de izquierda y como tal deberían trabajar en conjunto, la verdad es que los de Morena le traen “tirria” a los del partido del sol azteca.

Un movimiento estratégico parece que ya lo lleva ganado el Movimiento de Regeneración Nacional, además de presidir la Junta de Coordinación Política y la actual mesa directiva, ahora se enfila al Comité de Comunicación Social, el cual es fundamental porque aunque se diga lo que se diga sobre el trato “igual” a todos los diputados, “sin importar el partido político”, lo cierto es que siempre tendrá trato preferencial la principal fuerza política, en este caso Morena, y por supuesto quien preside ese Comité de Comunicación social.

La más abocada a ocupar la presidencia de éste es la misma diputada Azucena Cisneros Coss, actual presidenta de la mesa directiva, militante de hueso colorado de Morena, y ex jefa de comunicación social nada más ni nada menos que de la ex candidata a la gubernatura del nuevo partido mayoritario, Delfina Gómez Álvarez.

Azucena Cisneros no es ninguna improvisada, por el contrario, de los 75 diputados que integran la Legislatura no hay ninguno con la experiencia en materia de medios y estrategias de comunicación como la que ella detenta.

Quizá, por fin, con ella como presidenta de ese importante Comité legislativo, las cosas cambien por fin en esa materia en la Cámara de Diputados, para bien. Si alguien sabe de hacer sonar las cosas en materia política vía medios impresos, electrónicos y digitales, se llama Azucena Cisneros Coss, y este es el mejor momento para que se haga difusión, verdadera, auténtica, que la gente de fuera sepa lo que en verdad hacen los diputados, todos, sin consentidos, sin asignaciones especiales, pues todos sus representados tenemos derecho a fiscalizar su labor. ¿O no?

 

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