Grupo Puntual / Antonio Huerta Gutiérrez
La verdadera batalla electoral del próximo año comenzó ayer en la Cámara de Diputados del Congreso de la Unión.
Lo que priistas, panistas y perredistas publicitaron como un “triunfo” con el rechazo de la propuesta presidencial de reforma electoral, no fue otra cosa que el inicio de la encarnizada batalla por la renovación de las gubernaturas del Estado de México y de Coahuila.
Al tigre le pisaron la cola y la reacción será brutal, pues quien vive y despacha en Palacio Nacional sabe que de imponer su visión “democrática” dependerá la continuidad de su proyecto político.

