LA ALCALDESA ROSI WONG SEÑALA QUE SE CONSOLIDA COMO UNO DE LOS MUNICIPIOS MÁS IMPORTANTES
SUSANA CORREA

A sus 200 años de fundación como municipio, Tecámac conserva la tradición y cultura de sus 12 pueblos originarios, a la par con el crecimiento y modernidad de este territorio, considerado como el nuevo polo de desarrollo en el Estado de México.
Autoridades municipales señalaron que en los últimos seis años Tecámac repuntó como el nuevo polo de desarrollo del Estado de México. Este dice de septiembre cumplirá dos siglos de su erección.
Esto, agregaron, por su ubicación estratégica e infraestructura de servicios, lo que lo ha convertido en un municipio atractivo para las inversiones, que se refleja en un amplio crecimiento económico.
Su conectividad estratégica y su cercanía con el Aeropuerto Internacional Felipe Angeles (AIFA) lo posiciona como nodo logístico clave, además de su infraestructura urbana: inversión en colectores, vialidades, transporte público y servicios básicos
La presidenta municipal Rosi Wong Romero ha fomentado la conservación de las tradiciones para que las nuevas generaciones conozcan y participen con estas expresiones, que constituyen el patrimonio inmaterial de cada uno de los 12 pueblos originarios.
Tecamac con una población cercana a los 600 mil habitantes y que se ubica como el séptimo, de los 125 municipios, más poblados de la entidad.
A lo largo de los años las comunidades han preservado sus formas de vida comunitaria y tradiciones sin perder su esencia ante la expansión de colonias, fraccionamientos y conjuntos urbanos, dijeron autoridades.
Y agregaron que cada pueblo conserva celebraciones que reafirman su identidad, entre ellas las que se realizan en Santo Domingo Ajoloapan, que en el último domingo de septiembre se realiza el Festival del Día del Maíz, resaltando la importancia de preservar la siembra de este producto.
También en San Pablo Tecalco se celebra cada 25 de noviembre la Feria del Pulque, donde se degustan diferentes productos derivados de “la bebida de los dioses” como los curados de diferentes sabores, pan de muerto con aguamiel, anís y canela.
