QUEDARON FUERA 84 ORGANIZACIONES POLÍTICAS; EL PAN PUEDE SUFRIR PERDIDA DE VOTANTES
HORACIO JIMÉNEZ

Como lo adelantamos en el diario PUNTUAL, el complejo camino para obtener el registro como partido político nacional ha dejado a casi todos en el trayecto.
De las 87 organizaciones que inicialmente manifestaron su intención ante el Instituto Nacional Electoral (INE), el embudo institucional ha reducido la lista a solo tres que lograron cumplir los requisitos formales.
A pesar del rigor del proceso, estas tres agrupaciones superaron las asambleas y el número de afiliados requeridos, y ahora entran en la fase crítica de revisión de fiscalización y autenticidad de afiliaciones.
Se trata de Somos México. MX: Una organización que busca capitalizar el descontento con las fuerzas tradicionales.
También Construyendo Sociedades de Paz (CSP), con raíces en las estructuras que dieron vida al Partido Encuentro Social (PES) y posteriormente al Partido Encuentro Solidario.
Y la tercera organización que podría que está en la fase final para convertirse en partido político es México Tiene Vida, que actualmente opera como partido local en Nuevo León y busca el registro nacional.
Sin embargo, el avance de estos grupos no está exento de controversia. El caso más delicado recae sobre México Tiene Vida. Fuentes del INE confirmaron que existe una investigación en curso que podría descarrilar su registro antes de que sea oficial.
El punto de fricción es la georreferenciación de sus activistas. Según los datos detectados por el órgano electoral, la captación de afiliados se concentró sistemáticamente en las inmediaciones de templos de culto evangélico, lo que abre un debate sobre la posible intervención religiosa en el proceso.
El dilema legal es claro: la Constitución mexicana prohíbe que las iglesias o ministros de culto intervengan en la formación de partidos políticos. Si el INE determina que hubo vulneración al principio de laicidad, el registro será negado.
Expertos anticipan que, independientemente de la decisión del Consejo General, el caso podría escalar al Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, cuya resolución sentaría un precedente sobre los límites entre participación social y prohibición constitucional.
También el partido CSP, fue impugnado por la misma Presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, por la utilización de sus siglas.
