CERO PLURINOMINALES POR LISTA, MENOS PRERROGATIVAS, REDUCCIÓN DE TIEMPO PUBLICITARIO. FIN A LA REELECCIÓN Y AL NEPOTISMO
HORACIO JIMÉNEZ

La Reforma Electoral presentada por la presidenta Claudia Sheinbaum es un gancho al hígado para los jerarcas de los partidos políticos.
Ya no podrán despacharse con la cuchara grande en cuanto a ocupar diputaciones y senadurías plurinominales por lista. Tendrán menos financiamiento público y menos espacios publicitarios en medios electrónicos.
Además, se prohíbe la reelección en todos los cargos de elección popular y se cierra la puerta al nepotismo, al impedir que los puestos públicos se hereden entre familiares.
La iniciativa también reduce el costo de las elecciones en un 25 por ciento y establece que ningún funcionario del INE podrá ganar más que la Presidencia de la República. Con ello, se busca ajustar el aparato electoral a criterios de austeridad.
En materia de representación legislativa, se mantienen los 500 diputados federales, pero los 200 plurinominales ya no saldrán de listas automáticas. Deberán haber ganado procesos internos o haber sido segundos lugares en votación ciudadana.
El Senado también sufrirá modificaciones, al pasar de 128 a 96 integrantes. La reducción impacta directamente en la estructura del Poder Legislativo y en la distribución de posiciones entre fuerzas políticas.
La reforma contempla mayores facultades para que el INE revise las operaciones financieras de candidatos y partidos. Se prohíben las donaciones en efectivo y se utilizará inteligencia artificial para monitorear el flujo de recursos.
También se reducirá en 27 por ciento el tiempo de spots de campaña y se empleará tecnología para detectar bots y granjas digitales durante los procesos electorales. El planteamiento mantiene los mecanismos de democracia participativa y prevé el uso de voto electrónico en consultas ciudadanas.
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