RENOVACIÓN APARENTE CON FIGURAS DEL PASADO QUE ENCARNAN LA FARSA MÁS EXTREMA DE LA POLÍTICA
HORACIO JIMÉNEZ

En el actual panorama político de México, surgen nuevos partidos como “Somos México”, que parecen prometer renovación, pero están compuestos por figuras que ya tuvieron su oportunidad en el ámbito político nacional y fueron rechazadas por la sociedad. Entre ellos se encuentran nombres como Xóchitl Gálvez, Guadalupe Acosta Naranjo, Lorenzo Córdoba y Marco Antonio Baños, quienes, aunque intentan presentarse como la solución, traen consigo un bagaje de desconfianza.
Otro ejemplo es la organización “PAS”, antes conocida como CSP, que intenta resurgir con antecedentes del PES en su tercer intento. A pesar de sus esfuerzos, no ha logrado consolidar una cohesión política que le permita perdurar en el escenario electoral. Encabezada por el diputado federal de Morena, Hugo Erik Flores, su estructura se sostiene sobre grupos religiosos que arrastran los fracasos de los inicios del PES.
Por su parte, “México Tiene Vida”, originada en Nuevo León, logró el registro como partido local, pero ha sido cuestionada por sus declaraciones, donde manifiestan abiertamente la necesidad de un partido de ultraderecha. Su dirigente, Jaime Ochoa, tiene un historial como coordinador de campañas del PRI en Nuevo León, lo que genera dudas sobre sus intenciones reales.
Finalmente, la organización “Qué Siga la Democracia” ha visto descender sus números durante el periodo electoral y ha sido objeto de quejas ante el INE por parte de Morena. Promovida por la diputada Gabriela Jiménez Godoy, cuyo esposo, Edgar Garza, es el dirigente nacional, ambos son militantes de Morena, lo que plantea interrogantes sobre la verdadera independencia de esta nueva opción.
La gran pregunta que flota en el aire es: ¿serán estas nuevas opciones políticas realmente una alternativa para el electorado? O ¿serán simplemente más de lo mismo?
