+++ RETOS EN LA PROTECCIÓN Y BIENESTAR ANIMAL PARA GARANTIZAR SU INTEGRIDAD
MAGISTRADA ROSA MARÍA OVIEDO
La relación entre el ser humano y los animales ha evolucionado de maneras profundas e innegables a lo largo de la historia. Hoy, más que nunca, la sociedad reconoce que los animales, como seres sintientes, merecen protección no solo contra el maltrato explícito, sino también frente a prácticas y estructuras que comprometen su bienestar e integridad física. Sin embargo, aunque este reconocimiento moral ha ido en aumento, las políticas públicas actuales aún enfrentan grandes desafíos para traducir principios éticos en acciones efectivas y protectoras.
La defensa del bienestar animal no está desvinculada de la dignidad humana; al contrario, se trata de un criterio civilizatorio. Un Estado que protege a los más vulnerables, incluidos los animales, fortalece también su compromiso con la justicia, la empatía y la convivencia pacífica. Gracias a la gobernadora, Mtra. Delfina Gómez, y a los diputados de todas las expresiones políticas integrantes del Congreso del Estado de México, se ha avanzado en el reconocimiento de que los animales son seres sintientes, capaces de experimentar dolor, placer y angustia, lo que obliga a repensar leyes, políticas públicas y prácticas culturales en favor de su bienestar.
En múltiples países, incluidos varios de América Latina y Europa, se han implementado políticas que representan avances importantes:
- Leyes que tipifican y sancionan el maltrato animal.
- Regulaciones sobre condiciones de crianza y transporte.
- Programas de promoción de la tenencia responsable, esterilización y campañas educativas.
Es por ello que la reciente expedición de la Ley de Protección, Cuidado y Bienestar Animal del Estado de México y sus Municipios no representa un simple catálogo de buenas intenciones regulatorias, sino una profunda reconfiguración de la dogmática jurídica local.
Desde la perspectiva del control de constitucionalidad, este ordenamiento responde directamente al mandato de los artículos 3°, 4° y 73° de nuestra Carta Magna. Para la función jurisdiccional y el foro litigioso, esto implica un cambio de paradigma definitivo: los animales dejan de ser considerados meras propiedades o bienes muebles susceptibles de apropiación irrestricta para ser reconocidos formalmente como seres sintientes.
Así, el ordenamiento protege su dignidad intrínseca como un bien jurídico tutelado autónomo. De esta manera, la justicia del Estado de México asume el reto histórico de consolidar un orden social donde la empatía, el trato digno y la protección de los seres sintientes sean pilares inalienables de una convivencia pacífica y verdaderamente humana.
- Magistrada Rosa María Oviedo,
Integrante del Poder Judicial del Estado de México

