Grupo Puntual / Antonio Huerta Gutiérrez
Ayer acabaron de destruir lo poco que quedaba del Partido de la Revolución Democrática en el Estado de México.
La disputa por la presidencia de ese instituto político llevó a que Cristian Campuzano regresara, ahora acompañado del exalcalde de Capulhuac, Eduardo Neri, quien ahora la hace de “defensor de las causas perdidas”, y lo único que recibió fue otro portazo.
Lo “reinstalaron”, pero le suspendieron sus derechos políticos, y le informaron que tiene pendientes por lo menos diez denuncias.
Si algo valía ese partido en la negociación de la coalición, ahora será como tratar de vender una casa que se está incendiando.

