Grupo Puntual / Antonio Huerta Gutiérrez
La muy mala idea de la presidenta de la Comisión Nacional de Derechos Humanos, Rosario Piedra Ibarra, de inmiscuirse en la cargada en contra del Instituto Nacional Electoral, deja de manifiesto el deterioro que enfrentan los órganos responsables de la protección de los derechos fundamentales de las personas.
La parcialidad no es algo que sirva a esa defensoría, como tampoco lo es la inactividad en la que está sumida la respectiva comisión del Estado de México.

