Grupo Puntual / Antonio Huerta Gutiérrez
Es cierto que pocos políticos son prudentes cuando de sus aspiraciones personales se trata, pero hay algunos, como Eduardo Neri, cuya ambición cae en la falta de vergüenza.
El expresidente municipal de Capulhuac primero debería aclarar el desastre financiero que dejó en esa administración municipal, responder a las observaciones hechas a las cuentas públicas que heredó, explicar cómo se hizo millonario en menos de tres años y luego presentarse con ese cinismo a registrarse como aspirante del Partido de la Revolución Democrática a la gubernatura mexiquense, cargo al cual evidentemente no llegará ni por error.

