EL MOVIMIENTO DE EDUARDO VERÁSTEGUI SE DESMORONA ANTES DE LOGRAR SU REGISTRO COMO PARTIDO POLÍTICO
HORACIO JIMÉNEZ

En pleno siglo XXI cobra más vigencia que nunca la frase de Benito Juárez: “El triunfo de la reacción es moralmente imposible”.
El ultraderechista Eduardo Verástegui anunció la cancelación de la reunión anual de la CPAC, el foro que pretendía consolidar su agenda política en México.
Además, su organización Movimiento Nacional Viva México no logrará reunir los requisitos para constituirse como partido político, confirmando el declive de su proyecto y de la extrema derecha en el país.
La cancelación de la CPAC representa un duro golpe para la ultraderecha continental, que buscaba en México un punto de expansión de sus ideas conservadoras.
Fuentes cercanas reconocen que el fracaso se debe a la falta de apoyo financiero, la división interna y el nulo respaldo ciudadano al movimiento de Verástegui.
Así, la autodenominada “nueva derecha” mexicana se queda sin foro, sin partido y sin liderazgo, mostrando que en el país las expresiones de odio y exclusión no tienen cabida.
