ESPECIALISTA DE LA UAEMÉX LLAMA A PROTEGER A LAS MARIPOSAS COMO INDICADORAS DE LA SALUD AMBIENTAL
ENRIQUE CASTAÑEDA

Con el inicio de la temporada migratoria de la mariposa monarca, los bosques del Estado de México y Michoacán vuelven a ser escenario de uno de los fenómenos naturales más impresionantes del continente.
En este contexto, la bióloga Mariluz Anaya Villegas, egresada de la Facultad de Ciencias de la UAEMéx y especialista en lepidópteros, compartió su trabajo enfocado en la conservación y divulgación científica de las mariposas.
México alberga cerca de mil 800 especies de mariposas, distribuidas desde zonas templadas hasta regiones tropicales. En el Estado de México, particularmente en Malinalco, aún existen hábitats capaces de sostener una alta diversidad biológica.
“Las mariposas son mucho más que belleza”, explicó Anaya. Son polinizadoras, participan en la cadena alimentaria y ayudan al reciclaje de nutrientes durante todas sus etapas de vida.
Su investigación de maestría analizó cómo la temperatura, la humedad y la luz solar influyen en la coloración y el desarrollo de las alas. Cambios mínimos en el ambiente pueden provocar deformaciones visibles, consideradas señales de alerta del impacto humano.
El estudio, apoyado con imágenes satelitales, reveló que jardines y áreas verdes urbanas en Malinalco funcionan como refugios. Esto demuestra que la coexistencia entre desarrollo humano y conservación es posible con planeación adecuada.
La especialista advirtió sobre amenazas persistentes como la deforestación, el uso de pesticidas y la agricultura intensiva. También señaló que no basta con sembrar algodoncillo: las mariposas requieren diversidad vegetal y microhábitats.
Finalmente, subrayó la importancia de no manipularlas y de fomentar la educación ambiental. “Son organismos pequeños, pero grandes indicadores de la salud del entorno. Cuidarlas es cuidarnos”, concluyó.
