LA PROPUESTA PLANTEA CAMBIOS EN CONGRESOS, PARTIDOS Y AYUNTAMIENTOS, ADEMÁS DE FORTALECER LA PARTICIPACIÓN CIUDADANA
HORACIO JIMÉNEZ

La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, anunció el llamado “Plan B” de su reforma electoral, luego de que la propuesta original no obtuviera el respaldo necesario en la Cámara de Diputados. La nueva estrategia plantea modificar normas secundarias para avanzar en cambios al sistema electoral.
El planteamiento contempla reducir privilegios y gastos en los congresos locales, el Congreso de la Unión y los cabildos municipales, mediante la disminución del número de integrantes y la regulación de sus percepciones económicas.
Entre las medidas planteadas se establece que las remuneraciones de legisladores locales y regidores no podrán superar el 50 por ciento del salario que percibe la titular del Poder Ejecutivo federal, con el objetivo de limitar gastos en los órganos de representación.
El plan también propone disminuir los recursos públicos asignados a los partidos políticos a través de una nueva fórmula para el cálculo de prerrogativas, además de fortalecer la transparencia y la fiscalización del financiamiento electoral.
Otro de los ejes de la iniciativa es ampliar la participación ciudadana en los procesos políticos mediante mecanismos como la consulta popular y la revocación de mandato, para que la ciudadanía tenga mayor capacidad de decisión en asuntos públicos.
A pesar de que aliados de Morena, como el Partido del Trabajo y el Partido Verde, no respaldaron la iniciativa inicial, Sheinbaum aseguró que la coalición no está rota y subrayó que el objetivo de la propuesta es avanzar hacia un sistema político más austero, transparente y representativo.
