ALITO MORENO Y CRISTY RUIZ, EN CAMINO DE DESAPARECER AL PRI EN LA ENTIDAD MEXIQUENSE, DONDE SACARÁ MENOS DEL 10% DE LA VOTACIÓN
PAOLA MARÍN

A menos de un año de las elecciones concurrentes de 2027, el PRI enfrenta una de las etapas más complicadas de su historia reciente en el Estado de México, con la salida de liderazgos que durante años fueron piezas clave en la estructura territorial del partido.
La protagonista política de Tecámac, Lili Urban, decidió abandonar las filas priistas, con lo que el tricolor pierde a una de sus figuras de mayor peso político en esa región, considerada durante años un bastión importante para el partido.
Semanas antes, el diputado local David Parra también marcó distancia del PRI al denunciar el autoritarismo y el cierre de espacios dentro de la dirigencia nacional encabezada por Alejandro “Alito” Moreno, situación que evidenció el creciente descontento entre cuadros históricos.
Las renuncias de Urban y Parra se suman a la salida de otros dirigentes y militantes en distintos municipios mexiquenses, fenómeno que ha debilitado la estructura territorial del partido de cara a los próximos comicios.
Analistas políticos consideran que la pérdida de estos liderazgos podría reflejarse en las urnas, donde el PRI enfrentaría dificultades para conservar su presencia electoral y, de mantenerse la tendencia, incluso podría obtener una votación inferior al 10 por ciento en la entidad.
Después de haber gobernado el Estado de México durante casi un siglo y de haber sido el partido hegemónico en la entidad, el PRI enfrenta ahora uno de los mayores retos de su historia, con una militancia cada vez más reducida y un panorama político que mantiene encendidos los focos rojos rumbo a 2027.
