AMBOS PARTIDOS ENFRENTAN UNA CRISIS ESTRUCTURAL, CON ESCASA PRESENCIA TERRITORIAL Y EL RIESGO DE NO ALCANZAR EL 3% DE LA VOTACIÓN NECESARIO PARA NO PERDER SU REGISTRO
PAOLA MARÍN

Los dos únicos partidos estatales, PRD Estado de México y Podemos, se encuentran en una auténtica odisea para conservar su registro.
En su camino con una dinámica estrictamente estatal, ambas fuerzas políticas mexiquenses enfrentan un panorama sumamente crítico para asegurar su permanencia, considera el exdiputado y analista político Horacio Jiménez.
Y señala que los dos partidos estatales en su momento pretendían ser la reestructuración de la izquierda histórica mexiquense, y que esa pretensión se ha transformado en una acelerada carrera contra el tiempo y contra la irrelevancia electoral.
En los hechos, el PRD Estado de México y Podemos disputan únicamente los vestigios de lo que alguna vez representó el viejo PRD.
Territorialmente, ambos partidos pelean por lo poco que aún sobrevive en la entidad: algunos reductos municipales dispersos, estructuras desgastadas por las fracturas internas y un electorado que, en su mayoría, migró hacia otras opciones políticas o se refugió en la abstención.
El exdiputado Horacio Jiménez explica que la problemática de fondo es estructural.
En cuanto a su base militante, agrega, ambas fuerzas políticas padecen una severa carencia de cuadros operativos; no cuentan con movilizadores ni con operadores territoriales que les garanticen una cobertura efectiva en los 125 municipios del Edoméx.
Al final del día, el escenario no es más que la confrontación entre dos viejas tribus perredistas que, al disputarse un sector poblacional cada vez más reducido, han atomizado su ya limitada fuerza política.
El también catedrático universitario, comentó que ambos partido carecen de las estructuras operativas sólidas en las calles y de una una narrativa renovada que atraiga a nuevos votantes, por lo que la disputa interna por el control del aparato partidista se vuelve estéril.
A poco menos de diez meses de la jornada electoral del 6 de julio del próximo año, el margen de maniobra se estrecha para ambas agrupaciones, cuya supervivencia legal dependerá de un electorado que parece haberles dado la espalda, concluye Jiménez.
Cabe recordar que, para evitar perder su registro, los partidos políticos están obligados a obtener al menos el 3 por ciento de la votación válida emitida.
