ADVIERTEN COLAPSO ELECTORAL DEL REVOLUCIONARIO INSTITUCIONAL EN EDOMÉX POR CRISIS INTERNA
HORACIO JIMÉNEZ

La crisis interna del PRI en el Estado de México se profundiza entre críticas, fracturas y señalamientos contra la dirigencia estatal encabezada por Cristina Ruiz, a quien voces priistas responsabilizan de debilitar la estructura partidista mediante decisiones cerradas y prácticas de favoritismo político.
Militantes históricos y cuadros con trayectoria advierten una creciente desbandada dentro del partido, derivada de inconformidades por la falta de procesos transparentes y por la designación de cargos partidistas y candidaturas entre grupos cercanos a la dirigencia estatal y nacional.
Los graves errores, prepotencia y excesos de la dirigencia generarañán un derrumbe de la menos el 50 por ciento de la votación del otrora partido hegemónico.
Las acusaciones apuntan a que dirigencias municipales y espacios internos del partido se han convertido en un “club de amigos”, donde regidurías, secretarías y posiciones estratégicas serían asignadas por lealtades personales e intereses económicos, dejando de lado la experiencia política y la representación de la militancia.
Analistas consideran que la dirigencia nacional encabezada por Alejandro “Alito” Moreno ha permitido el deterioro interno al mantener respaldo político a las decisiones tomadas en el Estado de México, situación que, aseguran, ha cerrado canales de diálogo y provocado mayor inconformidad entre las bases priistas.
El desgaste interno también comienza a reflejarse en el terreno electoral. Especialistas advierten que la pérdida de cuadros políticos, la ausencia de renovación generacional y la caída en la intención del voto podrían colocar al PRI como cuarta fuerza política en la entidad.
Incluso, observadores electorales señalan que, de mantenerse las actuales condiciones internas, la votación priista en el Estado de México podría derrumbarse en más de un 50 por ciento en próximos procesos electorales, perdiendo espacios estratégicos en municipios y distritos que históricamente fueron bastiones del llamado partido revolucionario.
Frente a este panorama, voces críticas sostienen que el PRI sólo podría recuperar competitividad mediante procesos democráticos internos, rendición de cuentas y apertura a nuevos perfiles políticos; de lo contrario, consideran que el partido enfrenta el ocaso de una etapa histórica dentro del mapa político mexiquense.
