DÍA DEL PADRE LLEGA EN MEDIO DE UNA CAÍDA HISTÓRICA DE LA PATERNIDAD Y LOS NACIMIENTOS
PAOLA MARÍN

México atraviesa una transformación demográfica marcada por la disminución en el número de hombres que deciden convertirse en padres, fenómeno impulsado por factores económicos, culturales y sociales que han cambiado la forma en que las nuevas generaciones conciben la familia.
Las cifras reflejan una caída histórica en la fecundidad. En poco más de 50 años, el promedio pasó de siete hijos por mujer a apenas 1.6, ubicándose por debajo del nivel necesario para garantizar el reemplazo generacional, estimado en 2.1 hijos por mujer.
De acuerdo con datos del INEGI, los nacimientos anuales también muestran una tendencia descendente. Mientras hace algunos años se registraban cerca de 1.96 millones de nacimientos por año, actualmente la cifra ronda los 1.67 millones, es decir, alrededor de 300 mil bebés menos cada año.
La radiografía de la paternidad indica que de los 44.9 millones de hombres mayores de 15 años que viven en México, únicamente 21.2 millones, equivalentes al 47 por ciento, se identifican como padres que residen con sus hijos. El resto no ha tenido descendencia, vive separado de ella o aún no inicia su etapa como padre.
Especialistas señalan que uno de los principales factores detrás de esta tendencia es la situación económica. Los altos costos de vivienda, el encarecimiento de los alimentos, la inflación y la precariedad laboral dificultan que muchos jóvenes consideren viable formar una familia y asumir los gastos que implica la crianza.
A ello se suman cambios culturales y diferencias regionales. En las grandes ciudades, especialmente en la Ciudad de México, los hombres priorizan estudios, desarrollo profesional y proyectos personales, mientras que en entidades del sur como Chiapas las tasas de natalidad continúan siendo considerablemente más altas, lo que evidencia una marcada brecha entre las zonas urbanas y rurales del país.
