EMILIO ULLOA
+++ EDUCACIÓN Y CAPACITACIÓN, CLAVES PARA UNA INTELIGENCIA ARTIFICIAL SIN DESIGUALDAD
+++ MÉXICO DEBE INNOVAR EN IA SIN ABANDONAR A TRABAJADORES NI DEBILITAR EL PENSAMIENTO CRÍTICO
México debe discutir cómo incorporar la inteligencia artificial, bajo qué reglas y con qué preparación para las personas, porque educación, empleo, desigualdad y privacidad forman parte de una transformación que exige respuestas.
En las aulas, prohibirla resulta tan poco realista como utilizarla sin límites, por lo que el desafío consiste en aprovechar sus capacidades sin sustituir la lectura, la escritura y el pensamiento crítico, con docentes capacitados y criterios institucionales claros.
La desigualdad tecnológica amenaza con profundizar las diferencias educativas, pues mientras algunos estudiantes aprenden a utilizar estas herramientas desde pequeños, otros enfrentan dificultades para acceder a internet o a una computadora.
En el trabajo, la exposición a la inteligencia artificial no significa necesariamente la desaparición de empleos, pero sí una transformación de tareas que obliga a impulsar capacitación permanente con la participación de empresas, instituciones educativas y Estado.
Los beneficios de una mayor productividad también deben discutirse, porque producir más tendría que abrir oportunidades para mejorar salarios, hacer más eficientes las jornadas y crear nuevas actividades, en lugar de limitarse a reducir personal.
La regulación debe atender los riesgos de cada aplicación, exigir mayor transparencia y supervisión humana en decisiones que afectan derechos, además de proteger los datos personales, prevenir la discriminación y establecer responsabilidades ante errores.
El verdadero dilema consiste en modernizar la educación sin debilitar el pensamiento crítico, elevar la productividad sin abandonar a los trabajadores e innovar sin profundizar desigualdades, porque el potencial de esta tecnología dependerá de nuestra capacidad para educar, capacitar y proteger a las personas.

