EMILIO ULLOA
+++ AGUA LIMPIA, UN DERECHO IRREPRIMIBLE
+++ URGE INVESTIGAR ABUSOS EN GUADALAJARA
El agua es un derecho humano, no una concesión del poder ni un privilegio económico. Cuando la ciudadanía exige un suministro limpio, suficiente y seguro, las instituciones deben escuchar y resolver, nunca responder con violencia.
El pasado 11 de octubre, miles de estudiantes, jóvenes y familias se manifestaron en Guadalajara para exigir agua de calidad. La movilización terminó en enfrentamientos, detenciones y denuncias de agresiones policiales; el gobernador Pablo Lemus reconoció excesos y detenciones injustas.
También hubo policías lesionados y actos violentos que deben investigarse, pero ninguna agresión individual justifica el uso indiscriminado de la fuerza. Las autoridades tienen la obligación de distinguir entre manifestantes pacíficos y quienes cometen delitos.
La presidenta Claudia Sheinbaum exigió esclarecer los hechos, investigar las denuncias de tortura y determinar quién ordenó las acciones policiales. La intervención de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos debe contribuir a proteger a las víctimas y evitar la impunidad.
Además de investigar los abusos, es indispensable resolver las causas de la inconformidad. Las alternativas que analiza la Comisión Nacional del Agua deben acompañarse de inversión, infraestructura, mantenimiento y vigilancia para garantizar el suministro y su calidad.
Quienes provenimos de las luchas democráticas sabemos que la protesta es una expresión de la soberanía popular. Criminalizar a los jóvenes e intimidar a quienes disienten debilita la confianza ciudadana y sustituye el diálogo por la fuerza.
Lo ocurrido en Jalisco debe investigarse con respeto al debido proceso y sin prejuzgar responsabilidades. Un gobierno democrático demuestra su fortaleza al resolver las demandas sociales: el agua es un derecho, la protesta es una libertad y la dignidad humana debe marcar los límites del poder.

