RED POLITICA

Mario Alberto Falcón Correa

La simulación también es corrupción

La sociedad mexiquense, plural ideológica y políticamente, no merece ser rehén de las ambiciones de panistas, morenistas, petistas y perredistas, que no se muerden la lengua para escandalizarse por el tope de campaña por la gubernatura, señalado por el IEEM.

El tope autorizado para cada abanderado es de 285 millones 566 mil 771 pesos 27 centavos, el más elevado de toda la historia de los comicios para gobernador. Las campañas se iniciarán el 3 de abril y concluirán el primero de junio.

Esta cantidad implica que cada uno de los candidatos que participen en la elección de gobernador del estado de México podrá erogar diariamente más de 4 millones 759 mil pesos.

En el proceso electoral participan la coalición PRI-PVEM-Panal, con Alfredo del Mazo Maza; el PAN llevará como abanderada a Josefina Vázquez Mota; Morena a Delfina Gómez Álvarez, y la alianza PRD-PT aún no definen si mantienen esa figura o van cada quien ´pr su lado.

Cierto es que el dinero público destinado a las campañas proselitistas es exagerado, pero nadie puede espantarse, porque fueron los partidos políticos a través de sus representantes en las legislaturas y en los órganos electorales, quienes definieron la fórmula para integrar las prerrogativas a las que tienen legalmente derecho, aunque sea muy discutible desde el punto de vista ético y moral.

Ahora la panista Josefina Vázquez Mota y la morenista Delfina Gómez ponen el grito en el cielo y se dañ baños de pureza proponiendo que se reduzca el financiamiento a la mitad y que se devuelva el dinero para programas sociales.

En primer lugar, los candidatos a gobernador tienen ese tope de campaña, porque como lo han dicho los políticos en reiteradas ocasiones: el Estado de México tiene el padrón más grande del País, con más de 11 millones y medio de potenciales electores. Su territorio esta compuesto por más de tres mil kilómetros con el mayor volumen de tráfico en carreteras y comunidades,

Pero es cierto, los más de 285 millones de tope de campaña resultan onerosos en este y en cualquier momento. Pero tampoco es admisible pretender lucrar con este asunto.

Si a doña Delfina le parece que con la mitad de ese dinero puede hacer su campaña, pues que la haga y al final, devuelva lo que le sobre al erario público y será enviado al desarrollo de Ciencia y Tecnología como lo establece la ley. No es para aumentar pensiones a los adultos mayores ni atender otros aspectos como lo sugiere la pupila de López Obrador.

Manejarlo así es manipular a la opinión pública, engañar a los potenciales beneficiarios y lucrar electoralmente con sus carencias. Es tan grave como comprar el voto.

Doña Josefina no se queda atrás y además de adherirse a la propuesta de reducir las prerrogativas a los candidatos – lo que legalmente no es posible- aunque no

establece porcentaje se escandaliza con la corrupción y señala a gobiernos distintos al PAN como culpables, cuando olvida que un alcalde panista, Gonzálo Bárcena todavía es prófugo de la justicia por haber jugado 50 millones de pesos en la Bolsa.

Los mexiquenses están hartos de los duelos de lodo y de las sueños guajiros de promesas populistas. Se supone que hay cultura política y buen nivel académico en los participantes, por lo se esperan propuestas y proyectos innovadores.

Quien llegue al poder, que meta a la cárcel a los corruptos, que establezca el orden y el imperio de la Ley, pero por lo pronto, que no abusen de la buena fe de los ciudadanos. Se requiere a la mejor persona en el gobierno, no a quien más insulta, descalifica o calumnia sin rubor.

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