EMILIO ULLOA
+++ REFORESTAR ES PROTEGER EL AGUA, LOS BOSQUES Y EL FUTURO DEL PAÍS
+++ RESTAURAR LOS ECOSISTEMAS FORTALECE LA SOBERANÍA AMBIENTAL DE MÉXICO
La Campaña Nacional de Reforestación impulsada por la presidenta Claudia Sheinbaum representa una política que vincula la protección del territorio, el agua y los ecosistemas con la seguridad nacional, el bienestar social y el desarrollo económico del país.
La estrategia plantea superar la visión de medir los resultados únicamente por el número de árboles sembrados y apuesta por una restauración integral mediante especies nativas, recuperación de cuencas, rehabilitación de suelos y mantenimiento permanente.
Este cambio parte de reconocer que enfrentar el cambio climático exige recuperar la capacidad natural de los ecosistemas para proporcionar agua, aire limpio, regulación del clima, fertilidad de los suelos y conservación de la biodiversidad.
México posee una extraordinaria riqueza biológica, pero la pérdida de cobertura forestal amenaza la disponibilidad de agua, aumenta los riesgos frente a sequías e inundaciones y debilita la capacidad nacional para responder al calentamiento global.
Cada árbol que logra desarrollarse contribuye a captar agua, evitar la erosión, absorber carbono y fortalecer el equilibrio ambiental, por lo que la reforestación debe considerarse una inversión estratégica para incrementar la resiliencia económica y social.
Un componente fundamental es la participación de ejidos, comunidades indígenas, escuelas, universidades, organizaciones sociales y gobiernos locales, convirtiendo la protección ambiental en una responsabilidad compartida y una causa de alcance nacional.
Esta política coincide con una visión del desarrollo que incorpora la preservación del patrimonio natural para las próximas generaciones y que Sheinbaum ha llevado al ámbito internacional al proponer destinar parte del gasto militar mundial a programas de reforestación.
La reforestación, debe convertirse en una política de Estado cuyos resultados se reflejen en bosques, ríos, acuíferos y suelos recuperados, porque restaurar los ecosistemas significa también sembrar soberanía ambiental, justicia intergeneracional y futuro.

