RED POLITICA

Mario Alberto Falcón Correa

En el PRI inició la nueva era política en el Estado de México

Entre lo urgente y lo importante, se optó por un manotazo en la mesa con el relevo inmediato de la dirigencia estatal del PRI.

Una dirigencia que por primera vez en 88 años pierde la elección de gobernador, y su abanderado gana con la aportación minúscula de sus aliados, no podía continuar, máxime que el reloj político corre hacia la madre de todas las batallas electorales del 2018.

El cambio también urgía, para frenar las especulaciones de los acomodaticios de siempre que se promovían, a través de sus gacetilleros, en busca de un lugar en la estructura del gobernador electo Alfredo del Mazo.

Nada más erróneo que seguirle la corriente a quienes se resisten a despegarse de la ubre presupuestal.

Por eso fue necesario traer a la dirigencia estatal del PRI a una dupla todo terreno, con probada experiencia operativa, pero sobre todo, con lealtad institucional.

Ernesto Nemer Alvarez y Brenda Alvarado llegarán a poner orden en el CDE del PRI mexiquense. Vienen a borrar los cotos de poder y los espacios de confort ocupados por la migración ecatepequense que no supo ni pudo estar a la altura de los requerimientos actuales.

El 16 de septiembre comenzará la etapa política que el Estado de México necesita y la sociedad demanda.

Habremos de comenzar una administración diseñada con la ciencia y las herramientas de la modernidad. Sin ocurrencias, sin improvisaciones y sin los signos del populismo enmascarados con el disfraz de políticas sociales.

Muy lejos de la realidad viven quienes promueven al diputado César Camacho Quiroz a la Secretaría General de Gobierno. Lo mismo quienes mueven al diputado Juvenal Cruz Roa hacia el gabinete o el borrego de que Carlos Aguilar Cano, Alfonso Camacho o Elba Chavez Lomelí estarán en áreas de comunicación social en las que fracasaron en Ecatepec y en Toluca también.

Tampoco acertarán quienes promueven a la senadora Ana Lilia Herrera a la Secretaría General de Gobierno, porque son los mismos que pretendieron subirla a la plataforma de precandidatos a la gubernatura.

El sexenio de las Becas –de todos los colores y sabores- está llegando a su fin, tanto porque no resuelve nada esa estrategia, como por las dudas que deja la imposibilidad de comprobar que llegan a quienes se dice.

Juan Pedro Garcia, un eficaz operador político que fue el estratega del triunfo del 4 de junio y al que Alejandra del Moral, Raymundo Martínez, Carlos Aguillar y Erasto Martinez obstaculizaron, continúa en las oficinas del gobernador electo manejando algunas cuestiones que tienen que ver con la toma de posesión de Alfredo del Mazo Maza.

En ese entorno se dice que suena fuerte el nombre de Roberto Campa Cifrian, actual Subprocurador en la PGR como el probable Secretario General de Gobierno.

Una cuestión relevante, sorpresiva y que será muy bien recibida, es el hecho de que nadie del actual gabinete repetirá. Tampoco habrá chapulinismo de los actuales diputados locales, federales y senadores.

Y lo que es mejor: existe el Pacto Tollocan de los exgobernadores pata no recomendarle a nadie al Gobernador Alfredo del Mazo, quien tendrá absoluta libertad pata integrar a su equipo.

Esta será una auténtica forma nueva de hacer política y de hacer gobierno.

 

 

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