Visión Puntual

Por: José Contreras Contreras

De paleros y reventadores

 

El Presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, estuvo nuevamente en el Estado de México este martes, visitó los municipios de Acambay e Ixtlahuaca, para prácticamente poner en marcha dos cosas muy importantes para su administración: la primera, una gira nacional contra el “huachicol”, ese asunto tan de “moda” en el país, y, paralelamente, dar el banderazo de saluda a los llamados Programas Integrales de Desarrollo.

Lamentablemente ambos actos, Acambay e Ixtlahuaca, fueron francamente “utilizados” por fuerzas oscuras, cada vez más recurrentes, para llegar a un segundo término las acciones de gobierno, y tratar de convertirlos en escenario para postergar las rencillas políticas que tanto daño ha hecho a este país.

Alguien, quién sabe quién, está empeñado desde hace unos días en “reventar” todo acto público donde se para el gobernador Alfredo del Mazo Maza, como fue el caso de ayer cuando el Ejecutivo mexiquense acompañó al Presidente de México en su gira de trabajo.

Parece ya sistemático que donde se pare Alfredo del Mazo hay un grupo de “reventadores” cuyo único objetivo es abuchear, silbar y hacer cualquier expresión pública posible como para intentar desprestigiar al gobernador mexiquense, y ayer más marcado que nunca, pues estos “personajes” utilizaron la presencia de López Obrador para hacer ver todavía más al mandatario mexiquense.

En el acto de Acambay la expresión negativa en contra de Del Mazo Maza fue visiblemente mayor, y no exactamente como un hecho espontáneo, por el contrario, es evidente que alguien acomodó todo para que así sucedieran las cosas, para que en cuanto Del Mazo Maza fuera mencionado en el sonido local, se echaran contra el con abucheos y silbidos.

Fue el propio Presidente de la República Mexicana quien intervino para acallar esa expresión de los “reventadores”, y tomó el micrófono para decir, primero, que las campañas políticas terminaron, que ahora se trata de dos gobiernos, uno federal y el otro estatal, trabajando juntos a favor de los grupos sociales más necesitados.

Lamentable que haya “reventadores” que intenten aprovechar los actos del Presidente de México para agredir al gobernador Alfredo del Mazo Maza.

López Obrador fue demasiado sincero al señalar que “aunque algunos sentimientos quedan”, así como advirtiendo que no todo está olvidado en cuestión de diferencias políticas, pero que ahora se trata de trabajar, e incluso reconoció públicamente a Alfredo del Mazo como un gobernador que colabora y trabaja conjuntamente con su administración federal para que les vaya bien a los mexiquenses.

No es ningún tonto el Presidente de los mexicanos, y como se dio cuenta perfectamente que el asunto de los “reventadores” estaba muy bien orquestado, en el acto de Ixtlahuaca cambió la fórmula, y en lugar de permitir que anunciaran al gobernador en el micrófono, para evitar otro abucheo y silbatina, fue él mismo quien agarró el micrófono y, tras una intervención muy positiva, incluso pidió un plauso para Del Mazo Maza, a quien calificó como “un buen gobernador”.

Fue curioso observar la reacción del “séquito” del gobernador mexiquense, ellos tan acostumbrados a tener todo “bajo control”, a dominar con vallas metálicas a los asistentes a los actos de gobierno, a garantizar que nadie siquiera respire si no es el momento que el “protocolo” indica que pueden hacerlo.

Además de cara de “wats”, los acompañantes del gobernador Alfredo del Mazo volteaban a un lado y otro como para tratar de ubicar de dónde provino el “ataque”, cómo alguien se atrevió a esa “falta de respeto” a nuestro bello mandatario, él tan propio, tan bien peinado y tan cuidadito y respetuoso en su trato hacia los pobladores mexiquenses.

Difícilmente alguien supo responder sobre el origen de los abucheos y silbidos, pues es evidente que el asunto fue perfectamente orquestado, preparado, organizado, y aunque posibles responsables sobraban, sobre todo si se volteaba a ver la alegría que el asunto causó entre los presidentes municipales y diputados locales emanados del mismo partido político que llevó al poder a Andrés Manuel López Obrador tras 18 años de campaña proselitista, lo cierto es que nadie en su sano juicio se atrevería a atribuirse el mal momento que causaron sin lugar a dudas al mandatario mexiquense.

Por si a alguien le sirve la observación, basta decir que los que más fuerte gritaban, abucheaban y silbaban, incluso pidiendo a los que estaban en su entorno que elevaran el volumen de sus expresiones, de un momento a otro pasaban de “reventadores” a “paleros”, a “aplaudidores”, a repetir como zombies eso de “es un honor estar con…”

 

Trabajo contra huachicol

 

Más allá de ese lamentable espectáculo protagonizado por “paleros” y “reventadores”, lo cierto es que la visita de Andrés Manuel López Obrador tuvo un fondo significativo, más si se toca el asunto de la guerra en contra del robo de combustibles.

En esencia, lo que el mandatario nacional expuso es que combatirá el huachicol con empleo y desarrollo social. Según López Obrador, la práctica de extracción ilegal de combustibles de los ductos de Petróleos Mexicanos es resultado del abandono que los pasados gobiernos generaron de las comunidades que viven en torno a los tubos por donde corre gasolina, diésel y otros componentes de los combustibles, o corría, al menos hasta hace poco.

Por ello, el Presidente de México presentó su propia fórmula basada en programas sociales encaminados, dijo, a que cada familia que vive en torno a los ductos de PEMEX pueda tener mínimo ingresos seguros por 7 mil pesos mensuales, esto sumando la posibilidad de acceder a distintos programas de bienestar integral.

Todos estos programas operarán vía tarjetas bancarias electrónicas, mecanismo que, dijo el propio Presidente de México, obligará a que la entrega sea directa de la tesorería de la nación hacia los beneficiarios, vía depósitos, con lo que evitará que haya intermediarios que en el camino se queden con parte o con todo el dinero que se busca hacer llegar a los que menos tienen.

En Edomex, López Obrador presenta su propuesta para combatir el “huachicol” con empleo y bienestar social.

Hizo una clara referencia a la “Antorcha Mundial”, o sea Antorcha Campesina, citando a esa organización político-social priista como una de las instancias que pedía el dinero público dizque para entregarlo a los pobres pero en el camino se quedaba con esos recursos, o con una parte, vía los “moches”.

Dijo López Obrador que en su gobierno no habrá ese tipo de organizaciones e instancias intermediarias, que la entrega será directa y que el principal objetivo es eliminar la corrupción que en su momento distorsionó, contaminó o prostituyó los programas sociales gubernamentales.

Lo único que no quedó muy claro es cómo un habitante de una comunidad ubicada en el cerro más alto de, por ejemplo, San José del Rincón, alejada de todo, va a poder ir a hacer válido a un cajero automático el recurso depositado en su tarjeta electrónica bancaria.

En el acto de Ixtlahuaca, segundo en su gira, dijo por ahí que viene una reconformación de lo que antes era conocido como BANSEFI, el cual calificó como “un banquito”, y que ahora su administración convertirá en algo así como el Banco de los Pobres, el cual, entiendo, se extenderá a todo el país y operará todo el dinero que se canalice vía estos programas sociales integrales.

De ser así, pronto podrían surgir en todo el territorio nacional sucursales o cajeros automáticos del nuevo Banco del Bienestar, o como se le vaya a llamar, a ver qué tan operativo resulta eso para las comunidades que incluso carecen de energía eléctrica como para que opere ahí un cajero automático, sin dejar de lado que las condiciones de seguridad no son las más adecuadas como para llevar allá una sucursal bancaria.

Pero resulta interesante que la propuesta de López Obrador sea acabar con el robo de combustibles a partir de un mejor nivel de vida para los más pobres, lo que, aseguró, quitará la tentación de robar combustibles de los ductos de Petróleos Mexicanos, práctica que, repitió en distintas ocasiones, es muy peligroso y cobra vidas, como ya ocurrió en el estado de Hidalgo apenas el sábado anterior.

Sin embargo, creo que hay que dar un voto de confianza a esa política emprendida por el Gobierno de México, pues hay que creer que en verdad la gente humilde se va a conformar con los 7 mil pesos que puede obtener por los distintos programas sociales, siempre y cuando en cada casa haya un joven que ni estudia ni trabaja, un adulto mayor, una persona con discapacidad y además tengan un pedazo de tierra que inscribir a los programas de desarrollo rural, y todavía mejor si pueden emprender algún negocio, por pequeño que sea, para entrar a lo que llamó tandas de desarrollo.

La idea es buena, el objetivo muy difícil de alcanzar, porque para eso se necesita que verdaderamente toda la gente que vive en torno a los ductos de PEMEX demuestren que son buenos, honestos y trabajadores, como los calificó el presidente López Obrador, y que si en algún momento cometieron un hurto de combustible, es porque no les quedaba más que robar para sobrevivir. Confiemos.

 

Pues no se vio nada…

 

Ya que hablamos de la lucha en contra del robo de combustibles, hay que pasar también a revisar qué es lo que ha sucedido en torno a la escasez de gasolinas y diésel que persiste en la mayor parte del Estado de México, lo que se enfatiza en el Valle de Toluca.

Pues resulta que el tema poco a poco parece desaparecer de la agenda de nuestro ilustre presidente municipal de Toluca, Juan Rodolfo Sánchez Gómez, quien en principio dio un paso al frente, asunto que muchos aplaudimos, para tratar de contribuir con los ciudadanos a remediar la falta de combustibles y todas las afectaciones negativas que el asunto causó.

Mucho ruido y pocas nueces, en cuanto a la promesa de regularizar el abasto de combustibles en Toluca. ¿Y las pipas Apá? Le preguntan a Juan Rodolfo Sánchez Gómez.

Hay información, no confirmada, lo reconozco, acerca de que nunca se rentaron las 80 pipas que se anunció que así ocurriría para acarrear combustibles al territorio municipal de Toluca. Unos dicen que porque en realidad no hay disponibles tantos carros tanque que cumplieran con las características técnicas necesarias para la misión de trasiego de los combustibles, otros dicen que simplemente no le salieron las cuentas al munícipe de la capital mexiquense, y otros más que ni siquiera se hizo el intento por llegar a la meta, sobre todo cuando se toparon con que los propios trabajadores sindicalizados de Petróleos Mexicanos prácticamente secuestraron las primeras pipas que llegaron, porque son ellos los “dueños” del contrato para acarrear combustibles en todo el país.

Sea como sea, la realidad es que las gasolineras de Toluca siguen sin combustible qué vender, al menos en cantidades suficientes para responder a la demanda normal y a aquella que se generó por el pánico que causó la escasez, sumado a que solamente Toluca habría hecho algo en este valle para tratar de enfrentar la escasez.

La duda quedará para siempre en la mente de muchos ciudadanos de Toluca, quienes creímos en realidad en el heroísmo mostrado en un momento dado por nuestra máxima autoridad municipal, lo que evidentemente no fue siguiera suficiente para contrarrestar un problema mayúsculo que evidentemente Sánchez Gómez no causó, pero que tampoco ha sido capaz, al menos hasta el momento, de aliviar, como él se lo propuso.

Las cosas en la capital mexiquense siguen casi igual que hace más de 20 días que se comenzó a sentir la escasez de combustibles, largas filas en las gasolineras, gasolina limitada para quien tiene la suerte de obtenerla, y una larga lista de interrogantes en la mente de los toluqueños, quienes ven pasar los días sin que el asunto se resuelva, eso sí, con un paso atrás en la imagen pública y credibilidad de quien en un momento dado ya hacíamos hasta candidato a un cargo mayor, a partir de la vitalidad y entereza con la que parecía que le había entrado a resolver este gran asunto. Ni modo, de buenas intenciones está hecho el camino al infierno. Dicen.

 

La última y nos vamos…

 

Por cierto, de risa loca la conferencia que ofreció ayer el diputado Telésforo García Carreón, quien orgullosamente se dice miembro de la dirigencia estatal de la organización social y política Antorcha Campesina.

Resulta que el “brillante” diputado, priista, por cierto, salió a tratar de hacer que propios y extraños le crean que Antorcha Campesina no tiene nada qué ver con la venta de combustibles que presuntamente son producto del robo a los ductos de PEMEX.

García Carreón aceptó que Antorcha Campesina sí tiene unas 60 estaciones de venta de combustibles, pero negó que éstas hayan sido puestas a nombres de familiares, amigos y prestanombres de su dirigente nacional, tal como expuso una investigación periodista hace unos días.

Dijo que de esas gasolineras, siete operan en el Estado de México, pero aseguró que, “como todos los negocios y empresas de Antorcha Campesina, están en orden, son legales, y operan de acuerdo con la ley”.

Telésforo García Carreón, casi suicida, evidenció que Antorcha Campesina es más un negocio que vive de los pobres, que una organización social que luche por ellos.

Primero, qué bueno que el diputado priista aclaró que una organización social, como se supone ser Antorcha Campesina, es propietaria y opera decenas de negocios en este país, incluyendo las gasolineras, aunque también dijo que tienen tiendas e incluso un hotel.

¿Cómo por qué una organización que se dice que lucha por los pobres tendría que ser propietaria de un hotel? Sinceramente la respuesta no la tengo ni la ofreció el diputado antorchista, lo único que atinó a tratar de hacer creer es que todas esas empresas, o negocios, los tienen para generar dinero y luego reinvertirlo en los pobres.

Ja, ja, ja. De risa loca, en realidad, porque algo no concuerda. Si de esos negocios depende la operación de sus acciones a favor de los pobres, entonces para qué les cobran cuotas precisamente a esos pobres, y, más aún, para qué se la viven prácticamente extorsionando a gobiernos federal, estatales y municipales con mecanismos de presión como marchas, plantones y dizque huelgas de para que les den sistemáticamente dinero para hacer sus obras y operar programas de dizque apoyo a los pobres.

Si tienen sus empresas, incluyendo las gasolineras que presuntamente han sido relacionadas con la venta ilegal de combustibles ¿para qué quieren más dinero de los gobiernos y de los propios pobres, como los vendedores ambulantes que promueven, a los que les cobran diariamente de 50 a 100 pesos para vender ilegalmente en las calles del centro histórico de Toluca?

En verdad son más preguntas que respuestas las que originó la “brillante” conferencia que ofreció Telésforo García Carreón, quien, si fuera un poco más inteligente, sabría que lo único que está provocando es que amplíen la mencionada investigación periodística, ahora quizá para revisa cuánto generan los 60 o más negocios “legales” que asegura que pertenecen a Antorcha Campesina, y, sobre todo, a dónde va a parar en realidad ese dinero, quién se queda con él, por qué sus dirigente nacionales y locales dejaron de ser precisamente pobres para convertirse en “luchadores sociales” de camionetas Suburban y Navigator blindadas.

Ojalá que la autoridad fiscal de este país se dé un tiempo para revisar la situación que guardan esos “negocitos” de Antorcha Campesina, y, sobre todo, quién es el verdadero beneficiario de eso que, dicen, es para los pobre, pero que en realidad lo único que ha provocado es nuevos ricos. ¿O no?

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